
Historia del agua en Bogotá: de la abundancia a la escasez
La ciudad está en racionamiento de agua, a pesar de tener páramos y humedales. Las explicaciones radican en El Niño y nuestra relación con el agua de la capital.
Por: Pía Wohlgemuth N
Las corrientes de aire provenientes del Amazonas cargan humedad hasta las montañas colombianas. Llueve en el páramo y su suelo y su vegetación, como esponjas, absorben el agua que cae sobre esas montañas de más de 3.000 metros de altura. Así baja del cielo y nace el agua que consumimos los bogotanos. Sin la selva no tenemos nada.
Bogotá es una ciudad con quince humedales y cuatro páramos: Sumapaz, Cruz Verde, Verjón y Piedras de Moyas. En el imaginario de cualquiera, sería un territorio en donde el agua nunca podría faltar. Una ciudad reconocida por sus lluvias y su frío no tendría por qué enfrentar una crisis como la que atraviesa en estos tiempos.

Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios









