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Diego Cardeñosa y un tiburón
Medio ambiente

Diego Cardeñosa, el biólogo colombiano que lucha para salvar de la extinción a los tiburones

El biólogo Diego Cardeñosa, uno de los referentes regionales de la conservación de tiburones, frente a frente con el animal que pintaba desde los tres años. Créditos: Diego Cardeñosa.

De pintar tiburones que no había visto a los tres años a liderar la lucha por su investigación y conservación. Entrevista con el biólogo colombiano que diseñó el dispositivo para detectar especies amenazadas en tiempo récord.

Por: Juan Francisco García

La historia de Diego Cardeñosa cumple a rajatabla con el cliché new age que reza que cada uno de nosotros viene a este planeta a descubrir y a cumplir su singular propósito. A los tres años, se lo dijo su madre, pintaba tiburones que nunca había visto y que hoy, décadas después, investiga, clasifica y conserva con una obstinación y vocación conmovedoras. 

Su trabajo doctoral en la Escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Stony Brook University, en Nueva York, se basó en la investigación del comercio internacional de tiburones y lo llevó a crear un dispositivo inédito para detectar, en tiempo récord y a partir de muestras de ADN sacado de las aletas, especies amenazadas que se comercian de forma ilegal. Su propósito también consiste en trabajar cuerpo a cuerpo con comunidades pesqueras para incluirlas en la lucha por conservar los tiburones y para desarrollar modelos de pesca lo más sostenible posibles. 

En esta entrevista con CAMBIO, el biólogo sostiene que la conservación de los tiburones, que han recorrido los mares de la Tierra por miles de millones de años, no tiene que justificarse en razón de lo benévolo que esto puede resultar para los seres humanos, y que debiera bastar con la belleza y el poder de estos animales milenarios y misteriosos que son capaces de encontrar el rumbo en la más oscura de las profundidades y también, a su forma, entablar amistades. 

Diego Cardeñosa
El biólogo colombiano Diego Cardeñosa, postdoctor, logró refinar el dispositivo de muestreo y detección de especies para procesar hasta 50 muestras en dos horas.

CAMBIO: Hace poco estuve en el golfo de Tribuga (en el Pacífico colombiano) avistando ballenas y volví muy esperanzado con el éxito mundial que ha tenido la conservación de las ballenas jorobadas. ¿Cuál es su diagnóstico con respecto a los tiburones? ¿Crítico? ¿Desolador? ¿Esperanzado?

Diego Cardeñosa: El caso es desolador y crítico, con pequeñas luces de esperanza. Más de 100 millones de tiburones son pescados al año –y esta cifra podría subestimar la realidad–. Los tiburones, a diferencia de las ballenas, sufren mucho por la pesca dirigida y no dirigida: en donde usted ponga un anzuelo en el mundo es probable que caiga un tiburón. Pero también hay proyectos y esfuerzos científicos en sociedad con las comunidades para la conservación y un manejo de la pesca sostenible que son como rayos de esperanza. En la Guajira tenemos andando desde hace unos años el proyecto Puyui, en el que junto a la comunidad Wayúú de punta gallinas trabajamos en la conservación de especies altamente migratorias. Este es un paradgima de como podemos tener efectos en zonas remotas y claves en el mundo. 

CAMBIO: ¿Es también el caso de lo que han venido haciendo en Bahía Málaga con los tiburones martillo? 

D.C.: Sí. En teoría, los tiburones martillo deberían existir desde México hasta Perú, pero en la realidad es que en México no se ven desde el año 97, y si usted baja hacia Costa Rica o Panamá, se podrán ver dos o tres al año. Solo es en la parte sur de Colombia en donde todavía son comunes. Lo que es una suerte, pero también una alerta: si desaparecen acá, chao: se extinguen para siempre. 

Mientras hablamos, hay pescadores en Bahía Málaga que, en vez de estar pescando tiburones, están haciendo ciencia. Es un proyecto muy esperanzador porque el papel de la ciencia no está allá, lejos de las comunidades, sino aterrizado a lo que la comunidad requiere, pues entendemos que tienen el mismo derecho al trabajo que cualquier persona. Lo que hemos logrado es ofrecerles formas alternativas de sustento que se combinen con la pesca. 

Miles de aletas de tiburón
Aletas de tiburón. 100 millones de tiburones son pescados cada año. Créditos: Diego Cardeñosa.

Y es con acciones concretas: por cada día que salen al mar a detectar tiburones de la zona y a hacer nuestras pruebas, les pagamos más dinero que el que ganarían en el mejor día del mes pescando. Y no son jornadas de 12, sino de 6 horas, y da igual si muestrean 1 o 70 tiburones, su dinero está garantizado. Esto genera que, además de cambiar su forma de pescar, cuando pescan tiburones, pues los liberan, ya que necesitan que nuestro programa siga operando. 

CAMBIO: ¿Cuál es el tipo de pesca más amenazante para los tiburones? 

D.C.: Los tipos de pesca que no son selectivos, como el trasmallo –que literalmente atrapa todo lo que encuentre–. En el caso de los tiburones martillo que tienen en Colombia su último refugio, por ser tan pequeños, sí o sí terminan por morir en estas redes. La tecnología avanza y hoy existen anzuelos diseñados para no capturar tiburones, pero va más allá de eso, se necesita voluntad política y local para no pescar en ciertas zonas. 

CAMBIO: ¿De qué se trata el dispositivo que usted inventó para detectar, en tiempo récord, en puertos y lugares de control, especies de tiburones amenazadas?

D.C.: El dispositivo, que ya existía, funciona más o menos como un test para covid. Se corta un pedacito de la aleta, se mete en una máquina cómo las que detectan el covid, y en cuestión de dos horas se puede detectar si la especie capturada está o no protegida, si su pesca es legal o ilegal. Hasta 50 muestras se pueden correr en dos horas. Lo que yo hice fue refinar el proceso para lograr tener resultados mucho más rápido y que el dispositivo sea de verdad una herramienta de control en los puertos. 

CAMBIO: ¿Qué puertos?

D.C.: Mi idea es que estuviera en los 10 puertos más importantes del mundo. Si hoy tuviera un millón y medio de dólares, eso sería posible. Pero gracias a las nuevas políticas en Estados Unidos ha caído notablemente nuestra financiación y, aunque la tecnología está ahí, no hay fondos para implementarla. Esto es lamentable, pues gracias al trabajo que hemos venido haciendo desde el 2014, aumentamos la lista de cinco especies de tiburones con relevancia comercial a 140. 

Proyecto de conservación en Bahía Malaga.
Uno de los pescadores de Bahía Malaga vinculados al proyecto de conservación y muestreo de tiburones en el pacífico colombiano. Créditos: Diego Cardeñosa.

CAMBIO: Es un lugar común que donde hay tiburones, el ecosistema está sano. ¿Es así?

D.C.: Parcialmente. Puede ser cierto con la presencia de tiburones blancos, o de especies que en efecto son el depredador tope real; pero, por ejemplo, en el caso de los tiburones martillo en Colombia, que seguramente son comidas para peces y que cualquier bagre puede devorar, la realidad es que si se extinguen no va a pasar mucho. 

Creo que pensar en su utilidad para los ecosistemas, y por ende para los seres humanos, es una posición antropocentrista que no comparto. Los tiburones deberían ser conservados por el hecho mismo de que han dejado su huella en este planeta por miles de millones de años. Y que cada especie cumple su función en el mar, así no la sepamos. Si se extinguen, como el tiranosaurio rex, es para siempre… 

CAMBIO: ¿Cuáles son los comportamientos que, como biólogo, más fascinantes le parecen de los tiburones? 

D.C.: Uff, difícil: es que son tantos... Hay descubrimientos de especies que son sociales y que tienen la capacidad de hacer amigos. Entonces. los estudios muestran que cuando dos tiburones amigos se encuentran en un manglar, pueden quedarse por 10 minutos a uno o dos metros, en ocasiones repetidas, mientras que con otros individuos no comparten ni dos segundos. Son sociales. 

Lo otro es que, en mar abierto, donde todo es agua, agua, agua, son capaces de ubicarse, sin GPS, sin brújula, sin nada. Y así, en donde no se ve nada, además de encontrar el rumbo, encuentran comida, pareja… el nivel sensorial con el que perciben su ambiente simplemente es increíble.

CAMBIO: ¿Cuántas especies de tiburones hay en el mundo y cuántas están bajo amenaza?

D.C.: En el mundo hay entre 1.000 y 1.100 especies de tiburones, de las cuales un tercio está amenazado. En Colombia, de las 76 especies que hay, también son varias las que están bajo amenaza.

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