
Bloqueos en Buenaventura: ¿un arma de negociación o un grito desesperado?
Mientras más de 40.000 familias suplican por una solución a las calamidades producidas por el invierno y al mal estado de las vías, camioneros y empresarios de carga reclaman al gobierno mayor presencia en las carreteras para evitar los paros que acarrean pérdidas millonarias.
Por: Olga Sanmartín
El pasado lunes 21 de noviembre, Fredy Bedoya, de 47 años, salió a las cinco de la mañana del parqueadero Rancho Verde, en Buenaventura, como de costumbre, piloteando su enorme tractomula de 36 toneladas de capacidad de carga. Su misión era llegar a Pereira unas cinco horas después para descargar allí los contenedores repletos de pescado congelado. Lo que no sabía Fredy es que a unos 400 kilómetros de distancia, a la altura de Cisneros, municipio del Valle del Cauca, un grupo de ciudadanos desesperados, indígenas y afro, también habían madrugado para bloquear la vía Buenaventura-Buga, con el fin de protestar, exigir la presencia de altos representantes del gobierno nacional y demandar soluciones urgentes a la dura situación que estas comunidades enfrentan a causa de la fuerte ola invernal.

Fredy estuvo parqueado durante tres días. El martes tuvo una oportunidad de seguir el camino, cuando los manifestantes abrieron paso a algunos vehículos, pero muy cerca, en el túnel número cinco, un derrumbe de enormes piedras terminó de taponar la vía: “No pudimos pasar, pero al menos no me atracaron, como les sucedió a los compañeros que estaban mas atrás en el bloqueo. En motos y armados, unos delincuentes les robaron todo lo que pudieron”.
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