
Microextorsión, la gota silenciosa que erosiona la economía de los colombianos
Los vendedores ambulantes pagan entre 2.000 y 5.000 pesos (0,43 centavos y 1,07 dólares) como "tributo" a los grupos delincuenciales por uso del espacio público.
Las ‘vacunas’, como se llama popularmente a las extorsiones de baja cuantía, son un fenómeno extendido en el país. Grupos criminales exigen dinero bajo el argumento de “prestar seguridad” en sus zonas de influencia.
Por: Deutsche Welle
“Vinieron a pedir 500.000 pesos (unos 110 dólares) para los juguetes de los niños del sector, y un cerdo para ellos, porque habían cuidado el barrio todo el año”. Esto, explica Juan Camilo Pérez (nombre cambiado por petición de la fuente), tuvo lugar antes del pasado 24 de diciembre, cuando un miembro del ‘combo' –como se les denomina a los grupos de delincuencia urbana en Medellín, Colombia– fue a pedir la ‘vacuna' semanal al supermercado de su papá.
En el país se conoce popularmente como ‘vacunas' a las microextorsiones, casi siempre periódicas y de bajas cuantías, que exigen los integrantes de organizaciones delictivas a comerciantes y residentes de las zonas de la ciudad donde ejercen control.
Según Juan Camilo, su familia ha vivido siempre en el mismo barrio, y algunos de los “muchachos” del combo le tienen cierta “estima”, por lo que no insistieron en exigirle la cuota a su papá cuando se negó a pagar. De todos modos, no se libró de entregar los 20.000 pesos (algo más de 4 dólares) que cada semana le cobran para la “seguridad del barrio”.
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