
La miel que acabó con la coca
En Guainía, uno de los lugares más biodiversos y prístinos del planeta, una química y un biólogo colombianos y un zootecnista alemán, lograron que los indígenas dejaran atrás los cultivos de coca y se enamoraran de las abejas meliponas o sin aguijón. La miel que producen muestra cómo sí es posible polinizar el mundo y luchar contra las consecuencias del cambio climático.
Para cambiar la mentalidad de los cultivadores de coca y el dinero fácil e ilegal, solo bastan 40.000 dólares bien administrados, cuatro años de constancia y volver a la naturaleza, la que todo lo sabe, la que todo lo cura. Pero hay que viajar a la comunidad indígena de La Ceiba, ubicada cerca de Puerto Inírida, la capital de Guainía, a una hora en avión desde Bogotá, y a un poco más de 45 minutos en lancha por el río Inírida. Y verlo.


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