
Por qué es común que los feminicidas se suiciden
El feminicida de Érika Aponte se disparó en la cabeza en el lugar de los hechos y murió pocas horas después. Esta reacción suele ser usual entre los perpetradores de este delito.
Por: María Fitzgerald
Érika Aponte ya había denunciado a su feminicida, Cristian Camilo Rincón, tres días antes de que él llegara hasta su trabajo en el centro comercial Unicentro, un lugar público en el que ella era más vulnerable, y la asesinara.
Pese a que había solicitado medidas de protección, que le fueron otorgadas por la inminencia de las amenazas, no fueron suficientes para evitar el desenlace que acabó con su vida. Y que acabó, también, con la vida de Rincón, luego de que él utilizara la misma pistola para suicidarse.
Aunque él salió aún con signos vitales del centro comercial, falleció en la UCI de la Clínica Santa Fe unas horas después. Pero la actuación de Rincón no es particular. De hecho, buena parte de los feminicidas optan por el suicidio luego de perpetrar su delito. Todo hace parte de una larga lista de violencias que se alimentan para derivar en estos hechos.
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