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El excapo colombiano llegaría el próximo 12 de diciembre al país.
País

Fabio Ochoa vuelve a Colombia: ¿qué significa para las víctimas y para el país este regreso?

Este lunes en CAMBIO de Tema, una víctima del cartel de Medellín y un historiador del crimen en Colombia se pronuncian sobre el regreso al país del exnarcotraficante Fabio Ochoa, quien estuvo 25 años en prisión por su activa participación en los delitos cometidos por esa organización criminal.

Por: Paola Herrera

Este lunes se conoció que el próximo 12 de diciembre llegará a Colombia el exnarcotraficante y exmiembro del cartel de Medellín Fabio Ochoa, quien fue liberado después de pasar 25 años en una cárcel en Estados Unidos.

Con la llegada de Ochoa se revive uno de los capítulos más sangrientos en la historia del país, pues se trata de uno de los hombres más cercano a Pablo Escobar. Fue extraditado en 2003 por desempeñar un papel fundamental en el crecimiento y consolidación de expansión internacional del tráfico de cocaína en uno de los carteles más temidos en el país.

A finales de los años ochenta, el cartel de Medellín se vio involucrado también en el atentado contra el avión de Avianca y en otras conductas criminales que dejaron cientos de muertos en Colombia.

A propósito, Petrit Baquero, historiador del crimen en Colombia y Gonzalo Rojas, víctima del exnarcotraficante y activista por la memoria del ataque al vuelo HK 1803 que dejó 110 personas fallecidas, hablaron en CAMBIO de Tema sobre lo que significa para el país el regreso del menor del clan de los Ochoa.

¿Por qué extraditaron a Fabio Ochoa y qué representa su regreso al país?

En primer lugar, Petrit Baquero, historiador del crimen en Colombia, explicó de dónde salió el excapo Fabio Ochoa. Según su relato, el menor del clan de los Ochoa era parte de lo que se consideró en su momento como la realeza del narcotráfico en Colombia. Su familia, particularmente sus hermanos, los Ochoa Vásquez, fueron caballistas, con gustos muy caros y excéntricos, pero que cayeron en desgracia y para financiarse se metieron al negocio del narcotráfico.

“La familia Ochoa (Juan David, José Luis y Fabio) se involucraron rápidamente, a mediados de los setenta con un negocio que estaba en auge: el consumo de cocaína en Estados Unidos. Ellos buscaron obviamente satisfacer esa gran demanda junto con otros cuantos grupos delictivos. A mediados de esa década lograron convertirse en importantes narcotraficantes y Fabio, que era el más joven, se metió al cartel de Medellín cuando ese ya estaba emergiendo” relató el profesor Baquero.

Cuando Ochoa empezó a trabajar con Escobar y se enriquecieron con la venta de droga a Norteamérica, las guerrillas vieron que esos personajes ostentosos eran buena fuente de ingresos. Según Baquero, fue por eso que secuestraron a Martha Ochoa, la hermana mayor de Fabio y eso dio pie a la creación de un grupo llamado MAS (Muerte a secuestradores)

Después el cartel se hizo mucho más llamativo y cuando asesinaron al exministro Rodrigo Lara Bonilla empezó una guerra directa por parte del gobierno contra esa organización.

Los beneficios para la familia Ochoa

En el contexto de guerra, de violencia y enfrentamiento que vivió Colombia, en el que Pablo Escobar empezó a matar a todo el mundo y se crearon los extraditables, es cuando se da un quiebre importante y el gobierno colombiano decide acogerse a las peticiones del cartel. Por eso es que se expiden una serie de decretos buscando acabar con esa estructura criminal.

Los primeros grandes capos que se entregaron, aprovechando uno de esos decretos, fueron los hermanos Ochoa Vásquez. Fabio, quien era el menor, también decidió acogerse a los beneficios que en ese momento les iba a brindar la justicia. Eso le permitió lograr una pena muy corta, de tan solo ocho años, estimando que él y su familia eran considerados los grandes enemigos de Occidente en ese entonces. No obstante, al cabo de cinco años salieron de la cárcel sin ningún inconveniente.

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Portada de el Periódico *El Tiempo* del 30 de noviembre de 1989

Ya estando en libertad a Fabio Ochoa lo descubrieron delinquiendo nuevamente y por eso en 2001 lo recapturaron. Dos años después, según cuenta el profesor Baquero, extraditaron al exnarco a Estados Unidos y lo condenaron a una pena de 30 años de prisión en ese país.

Impunidad y repetición

“Cuando los Ochoa se entregan a la justicia, el cartel de Medellín había arrodillado a Colombia. El gobierno aceptó todas las condiciones que puso Pablo Escobar y nunca nadie respondió por eso, porque hasta lo mandaron a una cárcel de lujo donde pudo seguir cometiendo muchos delitos”, aseguró el historiador Baquero.

Esa situación hizo que a la fecha sigan impunes muchos de los delitos que se cometieron mientras los capos estuvieron protegidos o mientras pudieron seguir actuando ilegalmente con permiso del gobierno colombiano.

Sobre la situación actual, la liberación y la llegada de Fabio Ochoa al país, Baquero asegura que el flagelo del narcotráfico continúa. Han pasado diferentes estructuras y se han atomizado muchas organizaciones que son, por un lado, herencia directa de lo que los Ochoa crearon y, por el otro, hay nuevos grupos que han nacido.

Según Petrit Baquero “Fabio Ochoa vuelve al país en medio de unas dinámicas similares. Colombia continúa siendo el primer proveedor de cocaína a nivel mundial con todos los cambios que se han hecho. Pero como existen los antecedentes de los hermanos de Ochoa, que nunca los tocaron, las nuevas organizaciones siguen haciendo lo mismo porque creen que nada les puede pasar”.

El historiador consideró que Ochoa llegará en las mismas condiciones en las que se fue. Y es que él no solo tuvo relaciones en el bajo mundo, también se codeó con políticos y personas muy influyentes en el país. “Los Ochoa no tuvieron el mismo rol de Pablo Escobar, de amenazar e intimidar, siempre estuvieron detrás. Eso les permitió que hayan tenido y todavía conservan las buenas relaciones con gente poderosa que aún los puede favorecer”, dijo Baquero en diálogo con Cambio de Tema.

Eso sí, el profesor Petrit Baquero manifestó que es importante que Fabio Ochoa contribuya a la verdad porque hasta el momento no lo ha hecho y seguramente no lo piensa hacer, eso puede provocar que le aparezcan nuevos enemigos que ya se han aplacado bastante.

El atentado al avión de Avianca: 35 años después sigue en investigación preliminar

Otro de los que se pronunció en CAMBIO de Tema sobre la llegada de Fabio Ochoa al país fue Gonzalo Rojas, víctima del atentado contra el avión de Avianca en 1989 en el que murió su padre. Ese ataque, que, según los primeros reportes de la época, habría dejado más de 100 personas muertes, fue realizado por el cartel de Medellín del que hacía parte el hermano menor de los Ochoa Vásquez.

Rojas fue, además, quien elaboró un informe sobre lo que pasó en el vuelo HK 1803 con destino a Cali, que después fue entregado a la Comisión de la Verdad y también a la Justicia Especial de Paz (JEP).

“En ese momento se habló de 110 personas muertas, pero con el tiempo y las investigaciones que hemos hecho se ha depurado la cifra. En nuestro informe encontramos que fueron 107 personas las que perdieron la vida con la explosión del avión”, explicó Rojas.

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“Es un hecho que siempre ha generado muchas especulaciones relacionadas con los responsables de ese hecho y las motivaciones. El atentando se ha prestado para muchísimas versiones que van desde la importancia de saber hacia quién iba dirigido, cómo ocurrió y si fue un accidente o no. Cuando hicimos el informe recogimos testimonios y verificamos las investigaciones que hicieron tanto la DEA como el FBI y el DAS y lo que encontramos fue que definitivamente se trató de un ataque ordenado por el cartel de Medellín en asocio con otros actores estatales”, agregó Rojas en su conversación con CAMBIO de Tema.

Aun así, advirtió, que se trata de un episodio de la historia colombiana que sigue en la impunidad y en la justicia apenas hay una investigación preliminar. Por esa razón, según dijo, el hecho de que figuras de ese cartel como el señor Fabio Ochoa vuelvan a estar en el radar del país podrá permitir que se retome el tema y avancen las investigaciones que se quedaron estancadas.

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El 27 de noviembre de 1989 un avión de Avianca con destino a Cali explotó justo después de despegar. El atentado se le atribuye hasta el momento al cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar y del que hizo parte Fabio Ochoa. Foto: Colprensa

La relación del narcotráfico con el paramilitarismo en Colombia

Para Gonzalo Rojas la llegada de Ochoa a Colombia representa que los miembros del cartel de Medellín, especialmente los hermanos Ochoa Vásquez, fueron unos aliados importantes de Pablo Escobar y ayudaron a que esa organización se convirtiera en el problema más grande del país hasta los años noventa.

Además, agregó que se debe recordar que el paramilitarismo tiene su génesis en ese cartel, pues ahí también estuvieron los hermanos Castaño, quienes fundaron los Pepes y posteriormente se convirtieron en las Autodefensas Unidas de Colombia.

“Sobre lo que pasó con el avión de Avianca nosotros encontramos testimonios que podrían dar cuenta que quien realmente planeó y ordenó ese atentado pudo haber sido Carlos Castaño. Entonces, esa relación que existió entre el narcotráfico, el paramilitarismo y los agentes del Estado es necesario poder recogerla para establecer claramente el papel que jugó cada uno”.

Finalmente, Rojas aseguró que en ese caso hubo también una responsabilidad del Estado. Según él, la justicia no ha sabido o no ha querido investigar porque el atentado en principio iba dirigido a Cesar Gaviria. Eso, según explicó el invitado, puede significar que hubo una filtración de información al cartel sobre la agenda del candidato presidencial y el vuelo en el que iba a estar y esos detalles solo los tenía el DAS.

Además, recordó la relación que hubo entre Carlos Castaño y el DAS, la cual, según él, se confirma con el recuento de los otros atentados que hubo en el aeropuerto contra Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro, entre otros. “Ahí tenía que haber algo que permitiera que en el aeropuerto fuera más fácil materializar ese tipo de ataques”, concluyó.

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