
El conflicto armado se recrudece en el sur de Bolívar
El sociólogo Omar Gutiérrez, experto en el conflicto del sur de Bolívar y del Magdalena Medio, en artículo exclusivo para CAMBIO, retrata la delicada situación de orden público que hoy se vive en ese territorio donde, en medio de la confrontación con el ELN, las AGC buscan apropiarse de la economía del oro, tan importante para esa región. Y, como ocurre siempre, la que sufre es la población civil.
Por: Omar Gutiérrez Lemus
El Bloque Magdalena Medio de las Farc fue de los más ligados al proceso de paz que se firmó en 2016. Prácticamente todos sus frentes, desde El Catatumbo (Norte de Santander) hasta Yondó (Antioquia) se acogieron con firmeza a este proceso de paz que parecía rendir resultados hasta 2018. Sin embargo, la dejación de armas de esta organización dio espacio para que otros grupos se adentraran en sus antiguos territorios. En Yondó y Cantagallo, por ejemplo, la salida de los frentes 24 y 4 de las Farc fue suplida por el frente Amílkar Grimaldos del ELN que se consideraba casi extinto. Este grupo realiza una silenciosa labor de acercamiento a la población en zonas apartadas de la Serranía de San Lucas y en 2018 era ya un factor de poder en una zona cercana a Barrancabermeja y de considerable producción petrolera (Casabe). Otros frentes del ELN alimentaron este posicionamiento desde otros municipios del sur de Bolívar y El Catatumbo, como una tarea de fortalecimiento del frente de Guerra Darío Ramírez Castro en todo el Magdalena Medio y Bajo Cauca Antioqueño. Hoy, el Amílkar Grimaldos hace presencia en algunas comunas de Barrancabermeja, con una manera de operar distinta al desaparecido Frente Resistencia Yariguíes (Fury), destruido por la ofensiva paramilitar del Bloque Central Bolívar (BCB), entre 1992 y 2002.
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De esta forma se tiene que, a pesar de las sorprendentes ofensivas contraguerrilleras llevadas a cabo por la Fuerza de Tarea Conjunta Marte, en esta zona del país, donde han perdido la vida sucesivos comandantes del frente Darío Ramírez Castro, el ELN está lejos de desaparecer. Se podrá argumentar con razón que es una fortaleza relativa, pero en la actualidad se pueden contar las siguientes estructuras: el mencionado, frente Edgar Amílkar Grimaldo Barón, que se mantiene en Barrancabermeja, a través de milicias urbanas, y grupos rurales en Cantagallo y Yondó; el más antiguo de todos (1978), el frente Luis José Solano Sepúlveda, en Arenal y Morales; el frente Héroes y Mártires de Santa Rosa (1994), en el municipio del mismo nombre, Simití y San Pablo y otros menos conocidos como los frentes Alfredo Gómez Quiñonez, Guillermo Ariza y la Compañía Móvil Tito Marín. Todo un reto para sus adversarios en la guerra y para la política de paz del actual Gobierno, en su empeño de llevar al ELN a la política sin armas.
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