
Todos confiaban en la inmortalidad de Jaime Bateman
A propósito del aniversario de la muerte, este domingo, del fundador del M-19, guerrilla en la que militó el presidente Gustavo Petro, el escritor y periodista, Erick Duncan, en una crónica que el lector no puede parar de leer, hace una semblanza de la vida y la muerte de ese líder convertido en leyenda.
Por: Erick C. Duncan
El calendario marca 28 de abril de 1983. Este es el día en el que Jaime Bateman Cayón, fundador y máximo líder del M-19, movimiento guerrillero al que perteneció el presidente Gustavo Petro, aborda la avioneta de su destino inverosímil. Han pasado 41 años de ese fatídico viaje y, a pesar de su ausencia, su sombra adquiere día a día los ribetes de un personaje de ficción. Por años fue el hombre más buscado del país. Pero nunca pudieron capturarlo.
Jaime Bateman Cayón nació a las dos de la madrugada del 23 de abril de 1940, arropado probablemente por la brisa fresca que se cierne sobre Santa Marta. El grito (y el llanto) con el que inauguró su vida fueron tan fuertes que su madre, Clementina Cayón, lo exaltó siempre como su primer gesto de rebeldía, la marca de un revolucionario caribeño que con los años se alejaría del marxismo dogmático por considerarlo escaso de vida y de calle. Dicho por él mismo: hasta el último de sus días reivindicó la fe que se desprendía de los pálpitos y de las certezas del corazón.
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