
Jaime Garzón: un hombre sin partidos ni fanatismos
El presidente Gustavo Petro criticó las marchas del 21 de abril contra sus reformas con un video del humorista de 1997: ¿es correcto hacer uso de su imagen cuando una de las fortalezas de Garzón fue mantenerse fuera de la política y conversar con personas de todos los extremos e ideologías?
Por: German Izquierdo
Un día antes de morir, Jaime Garzón se puso una boina roja, un traje verde oliva y una banda tricolor para representar a Hugo Chávez Frías, quien 9 meses atrás había sido elegido presidente de Venezuela. Fue su último sketch, su última imitación, su último personaje. Cuando terminó de grabar, el humorista se cambió de ropa y, un rato después, convertido de nuevo en Garzón, en tono resignado le dijo a Mery, su maquilladora y confidente: “Me van a matar... Me van a matar. Hasta mañana tengo plazo de vida”.
Al otro día, antes de las seis de la mañana, a la altura de la carrera 42B con calle 22F de Bogotá, un sicario lo asesinó de cinco tiros a quemarropa. Garzón murió de inmediato, mientras que su camioneta Cherokee rodó hasta estrellarse contra un poste frente a la panadería Golconda. Pronto los primeros curiosos llegaron a rodear el carro, sobre el que tendieron una sábana blanca de rombos verdes. Poco a poco la noticia se difundió, primero desde la emisora Radionet y luego en toda Colombia. En las tiendas, en las casas, en las oficinas, en las universidades, en las calles; en todas partes se oía la misma frase: “¡Mataron a Garzón! ¡Mataron a Garzón!”. A partir de ese día, el 13 de agosto de 1999, Jaime Hernando Garzón Forero dejó de ser solo un gran humorista para convertirse en un mito, en una figura única e inspiradora que hasta hoy representa valores como la paz, igualdad, la libertad y la rebeldía.
Cada 13 de agosto, el nombre de Jaime Garzón figura en las tendencias de las redes sociales. Su rostro sigue presente en todas partes: estampado en camisetas, tejido en muñecos de hilo, pintado sobre el suelo de pavimento y en los grandes muros de las calles de Bogotá. En YouTube, sus videos suman visitantes a diario. El más popular de ellos tiene 6 millones de vistas. Cada tanto, el genial humorista vuelve a ser viral: una palabra que, cuando él murió, se reservaba sólo para referirse a los virus. Garzón no conoció Facebook ni Twitter ni Instagram. Y, aunque Internet ya existía, apenas era una cosa rara y nueva, como una suerte de experimento inacabado.
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