
¿Debemos prohibir el celular en los colegios?
Santiago Espinosa, rector del Gimnasio Sabio Caldas de Ciudad Bolívar, les preguntó a cinco educadores sobre el uso del celular en los colegios, y esto fue lo que encontró.
Por: Santiago Espinosa
Nací en 1985. Mi generación, la de los millennials, fue la primera en usar computadores personales en los colegios. También fue mi generación, como una bisagra entre dos mundos, la última que recibió una carta escrita a mano, o que pasó en una máquina de escribir el cuento que escribió para la clase de español. Innovación y Educación, para decirlo así, fueron palabras sinónimas. Y esto siguió siendo así en la universidad, cuando aparecieron los primeros smartphones y las redes sociales. Yo estaba en Illinois cuando Facebook comenzó a popularizarse, en el año 2007. Las redes eran la oportunidad de crear conexiones inesperadas: con los amigos del colegio que ya no veíamos, o con los que habían viajado a otro país. En lo político, las redes eran una forma genial de democratización; no de otra forma podría explicarse que un afroamericano como Barack Obama, descendiente de inmigrantes musulmanes, hubiera ganado en 2008 la presidencia de Estados Unidos
Casi dos décadas después, ya no miramos estas redes con la misma inocencia. Hemos visto en lo político sus efectos perversos en la polarización: el resurgimiento de la ultraderecha y lo que ocurrió con el Plebiscito de la Paz (todavía gravitamos alrededor de esa fecha); el Brexit, frente al que ambos bandos no saben bien qué hacer. En el ámbito educativo los estragos son aún mayores. La cultura del “like” y del “comparte” ha creado una generación ansiosa y de respuestas inmediatas, que no sabe gestionar sus conflictos o frustraciones: en todos los países del mundo las cifras de ansiedad y depresión se han disparado en los colegios, y hay quien le atribuye la respuesta al aumento de la velocidad en Tik-Tok y en los videos de Instagram, que ahora exponen a los menores no sólo a los videos de sus amigos sino a los contenidos más virales de las redes, vengan de donde vengan. En lo académico hay expertos que asocian los bajos niveles de atención y los problemas de lectura al abuso de los celulares y las redes.
Los colegios más innovadores, en muchas partes del mundo, ya no son los abanderados de las nuevas tecnologías, son los que están debatiéndose si prohíben el uso de los celulares en los colegios. El gobierno de Francia, la cuna de la ilustración, ha prohibido el uso de los celulares en todos los niveles de la escuela, permitiendo su uso únicamente en espacios excepcionales o porque un estudiante lo requiera para una necesidad médica. En Italia está prohibido su uso en los horarios de clase, con excepción de las actividades pedagógicas en las que los estudiantes acuden a una sala de sistemas. En China los estudiantes pueden llevar los celulares al colegio, pero no los pueden usar en las clases.
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