
Exclusivo | “Hubo presiones desde Bogotá porque se trataba del inmueble de Greeicy Rendón y Mike Bahía”: Fiscalía
CAMBIO revela las audiencias contra Luis Alberto Rendón, imputado por la supuesta tortura y el secuestro de dos trabajadores de la finca de su hija, ubicada en Llanogrande, Antioquia, a quienes señalaba de haber hurtado una caja fuerte. La Fiscalía denunció que el caso fue manejado irregularmente desde sus inicios.
Por: Sylvia Charry
Luis Alberto Rendón fue capturado el pasado viernes 10 de octubre en Cali como presunto responsable de la tortura y el secuestro de dos trabajadores de construcción de la finca de su hija y su yerno, Greeicy Rendón y Mike Bahía. A los obreros los señalaron –sin pruebas– del hurto de una caja fuerte que contenía objetos avaluados en más de 1.000 millones de pesos. Los hechos que motivaron la captura ocurrieron el 8 de mayo de 2023 en Llanogrande, Antioquia, en un conjunto en donde viven no solo artistas y otras personas de la farándula, sino el expresidente Álvaro Uribe Vélez. En las audiencias, que ahora revela CAMBIO en primicia, la fiscal del caso aseguró que la escena del crimen fue manejada irregularmente por los policías que atendieron el caso por supuestas “presiones desde Bogotá”.
“Llevamos dos años en la investigación y eso no está en el papel, pero lo sé por manifestación de la policía, todas presiones desde Bogotá porque se trataba del inmueble de dos cantantes reconocidos, Greeicy y Mike Bahía, para que no se inspeccionara la vivienda, para que no se encontrara el vehículo y las armas y se pusieran a disposición. Cómo es que los policías llegan ahí, ven dos personas altamente lesionadas que cuentan del secuestro y la tortura, y en la flagrancia no buscan las armas que portaban los cinco ciudadanos. Porque el guardia de seguridad (que alertó a las autoridades), sabe de armas y dice que vio un fusil y estos señores (víctimas) dicen que vieron una escopeta larga y una pistola. Dónde quedaron las armas, pero dicen que de Bogotá llamaron y que tal y que tal”, narró la fiscal del caso.
A pesar de la denuncia de la fiscal en la audiencia, fuentes le confirmaron a CAMBIO que no hay ninguna investigación sobre esas irregularidades. Lo que se sabe, preliminarmente, es que las capturas en flagrancia las hicieron dos patrulleros que fueron apoyados por otros policías que estaban en la finca vecina prestándole seguridad a Álvaro Uribe Vélez. Nunca hicieron una inspección al lugar de los hechos, por lo que no se recogieron evidencias que eran claves para la investigación como armas y celulares.
Para imputarle cargos a Rendón por los delitos de tortura y secuestro simple, la fiscal del caso presentó tres pruebas clave. La primera, el testimonio del guardia de seguridad del conjunto de casas que vio entrar la camioneta con cinco hombres, uno de ellos supuestamente portaba un fusil de largo alcance. El guardia dice que estos hombres fueron recibidos por “don Alberto” y que entraron sobre las siete de la mañana. Dos horas después empezó a escuchar los gritos desde la casa de los artistas, por lo que dio aviso a las autoridades.
La fiscal también presentó el relato de Elder y Francisco, los dos trabajadores de construcción secuestrados y torturados. Según ellos, ese día estaban trabajando a las afueras de la finca, haciendo una especie de muro de contención para evitar derrumbes con la lluvia, cuando “don Alberto” –como llaman a Luis Alberto Rendón– los llamó para que subieran a la casa principal. Ahí les pidió que “acompañaran a los muchachos” y se los entregó a cinco hombres que vestían de negro, quienes procedieron a quitarles los celulares y a separarlos. Después de dar la orden, dicen las víctimas, Luis Alberto Rendón se fue a la cocina, que estaba a unos 25 metros de donde ocurrieron las torturas.
A Francisco, de 61 años y con discapacidad auditiva, lo llevaron al cuarto de una empleada de servicios generales. Allí, según le contó a la justicia, le empezaron a reclamar porque se había perdido una caja fuerte y lo señalaron de haberla robado. Ante la negativa del trabajador, lo golpearon en la cara y el cuerpo y, con una pistola, “le pegaron un cachazo en la cabeza”. Empezó a sangrar. El golpe fue tan fuerte que se cayeron al suelo los audífonos que usaba para poder escuchar. Luego, con una cabuya, lo amarraron a una columna y procedieron a usar un martillo para seguirlo golpeando. Francisco asegura que perdió el conocimiento y que solo recuerda que siguieron amenazando con matarlo mientras le metían una pistola dentro de su boca hasta hacerle sangrar las encías. Francisco dice que estuvo retenido desde las ocho hasta las diez de la mañana, cuando llegó la Policía y los rescató.
El relato de Elder es igual de escalofriante y fue leído también por la fiscal. A él lo llevaron primero al área del gimnasio de la finca y luego al “módulo de música”. Desde esos lugares, según Elder, escuchaba los alaridos de su compañero Francisco. Luego, le preguntaron dónde estaba la caja fuerte y le dijeron que si no hablaba le pasaría lo mismo que a su compañero. El trabajador dijo que no sabía nada y entonces los hombres de negro lo rodearon, lo hicieron tirar al piso y lo cogieron de sus extremidades. Después, cuenta, le abrieron la mandíbula y le metieron a la boca una manguera hasta la garganta –que abrían y cerraban– llenándolo de agua. Elder cuenta que, mientras uno de los hombres hacía eso, otro lo ahorcaba. El trabajador asegura que también lo golpearon por todo el cuerpo hasta que perdió el conocimiento. Después de la tortura lo llevaron al cuarto donde estaba su compañero Francisco y los dejaron encerrados una hora más.
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La fiscal dejó clara su hipótesis sobre la participación de Luis Alberto Rendón. Según la investigación, fue él quien los llamó y los puso a disposición de los cinco hombres de negro que ya están en juicio por los hechos porque fueron capturados –ese 8 de mayo– en flagrancia. La fiscal agregó que, luego de torturar a Elder, los autores materiales del secuestro y la tortura lo pusieron a hablar con Luis Alberto Rendón para que confesara el supuesto hurto y, Rendón, supuestamente, dijo que se le salía de las manos la situación porque eran “muchas cosas” las que se les habían perdido y los dejó a disposición, de nuevo, de los hombres de negro. La víctima le dijo a la Fiscalía que la esposa de Rendón –la mamá de Greeicy– también estaba presente y que también los amenazó “con que eso se iría para largo” si no decían la verdad.
La fiscal del caso fue más allá y aseguró que el secuestro y la tortura fue planeada porque, al parecer, la caja fuerte se perdió un sábado y la familia, en vez de denunciar inmediatamente, esperó hasta el lunes que llegaran los trabajadores para ajusticiarlos con mano propia. Dijo que ese día en la vivienda estaban Luis Alberto Rendón, su esposa Lucy, y un sobrino de ellos.
“Tenían que haber denunciado el mismo sábado que se perdió la caja fuerte, no esperar al lunes que llegan los trabajadores para torturarlos (...) como en una película de acción, pudo ser una tentativa de homicidio”, dijo la fiscal.

El juez de garantías accedió a la petición de la fiscal del caso y ordenó que Rendón permanezca en prisión domiciliaria. Él, por su parte, se declaró inocente de los hechos y podrá defenderse en el juicio.
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