
Respuesta de la Delegación del gobierno en diálogos con el ejército bolivariano a artículo de Cambio
Armando Novoa, jefe negociador en la mesa con el ejército bolivariano y los delegados Gloria Arias y Parmenio Cuellar responden al artículo “La doble jugada de las disidencias de las Farc en Nariño: mientras destruyen explosivos viejos, se rearma con minas antipersonales” en el que CAMBIO denunció el hallazgo de 100 minas antipersonales y 73 artefactos explosivos en la vereda La Brava, zona rural de Tumaco que pertenecería a la estructura de Iván Ríos.
Señores Revista Cambio
Leímos con sorpresa el artículo “La doble jugada de las disidencias de las FARC en Nariño: mientras destruyen explosivos viejos, se rearma con minas antipersonales”, escrito por el señor Javier Patiño.
Al respecto, respetuosamente queremos plantearles las siguientes consideraciones:
Llama la atención que el texto omite la diferencia de escala entre los hechos: No contrasta la destrucción de un volumen significativamente mayor (14.5 toneladas de material bélico), con los cerca de 500 kilos mencionados por el periodista. Al no contextualizar la magnitud, parecería que todo tuviera el mismo alcance y peso operativo, lo que distorsiona la interpretación y desestima los avances reales del proceso, sin que exista una base objetiva para hacerlo. De ser cierto lo que se afirma en el artículo ¿qué sentido tendría destruir, con el acompañamiento de nuestras Fuerzas Armadas, 14.5 toneladas de material explosivo para, por otro lado, rearmarse con 500 kilos del mismo material que se encuentra en condiciones similares a las del material entregado si se comparan las fotos que registran estas situaciones?
El artículo confunde los rezagos históricos, con actividades de reposición de armamento. En un territorio con presencia armada prolongada, como en el caso de Tumaco, no es extraordinario que aparezcan artefactos de guerra en caletas como producto de la presencia de grupos armados ilegales. Un hallazgo puntual como el que señala el artículo no demuestra un patrón de rearme que el periodista presenta como si fuera una conclusión comprobada.
Cumpliendo los acuerdos alcanzados en la mesa, el 22 de octubre en Inda Zabaleta (resguardo indígena en zona rural de Tumaco, Nariño), la estructura Iván Ríos de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) le entregó al Gobierno Nacional 832 minas antipersona y 6.485 kilos de material explosivo para que fueran destruidos por el Ejército Nacional, como efectivamente sucedió y lo certificó la autoridad militar. El hallazgo reciente de cerca de 100 minas que coinciden en diseño y características con el material previamente entregado no es prueba de un “rearme” o de un incumplimiento de lo acordado. Omitir la magnitud y naturaleza del material destruido por el Ejército, distorsiona el análisis e induce al error y a una lectura que resulta injusta.
¿Por qué razón se afirma que los explosivos decomisados por el Ejército es un material de guerra en buenas condiciones, pero se califica de “viejo” o “irrelevante” el que se obtiene cuando -gracias a la mesa- una estructura entrega 832 minas y más de 6 toneladas para ser destruidas, cuando sus características visuales y físicas son similares por no decir que idénticas?
Posiblemente, si nuestra delegación hubiera sido consultada a la hora de escribir el artículo y se hubiera contrastado la información, la conclusión del autor habría sido otra, porque la interpretación presentada no corresponde a los hechos reales. La fuente que suministró la información al señor Javier Patiño lo hizo caer en una distorsión que se suma a algunas críticas infundadas o inexactas a la política de paz del actual gobierno.
Todo lo anterior, para señalar que el artículo afecta negativa el trabajo de nuestra mesa de paz. El hecho de generar -sin ninguna evidencia- la idea de que la delegación del gobierno está siendo engañada por la CNEB debilita la legitimidad del proceso y alimenta percepciones que distorsionan el trabajo técnico que adelantamos con rigor y compromiso.
Nuestra mesa de diálogos avanza para bien de las comunidades en territorios de Nariño y Putumayo. Sabemos que el trabajo siempre podría hacerse mejor; que el país quisiera que nuestros logros fueran mayores y la dinámica de la construcción de paz se moviera con un ritmo más acelerado; sabemos también que éstos son tiempos complejos, y una información veraz y rigurosa ayuda a los lectores a comprender mejor la realidad tal y como es.
Conocemos de su compromiso con la verdad y con la búsqueda sincera de la paz en Colombia. Ese reconocimiento nos lleva respetuosamente a solicitar la publicación de esta carta en la revista.
Agradecemos de antemano su atención.
Cordial Saludo,
Armando Novoa García, jefe de la Delegación de Gobierno
Gloria Arias, delegada
Parmenio Cuellar, delegado.
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