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En el barrio San Bernardo, en el centro de Bogotá han ocurrido tres atentados con granadas en una disputa por el control del microtráfico de la zona.
País

La historia de la violencia en el barrio San Bernardo de Bogotá: una lucha por el control del microtráfico

Durante el último mes, se han presentado tres explosiones en las calles del centro de la ciudad, con un saldo de cuatro habitantes de calle muertos y 19 heridos. ¿Qué hay detrás de estos ataques? CAMBIO estuvo en el lugar y habló con los vecinos y las autoridades.

Por: Javier Patiño C

Para los habitantes del barrio San Bernardo, en el centro de Bogotá, 2025 ha estado marcado por la violencia. La confrontación entre bandas delincuenciales que se disputan el control del microtráfico en la zona ha dejado varios muertos y decenas de heridos en tres explosiones en un mes.

**El hecho más reciente ocurrió a las diez de la noche del miércoles 12 de marzo, cuando una granada causó la muerte de tres personas y dejó heridas a más de 16, que se encontraban en la esquina de la carrera décima con calle cuarta.

CAMBIO visitó el barrio San Bernardo y el lugar de la explosión para hablar con vecinos y autoridades. Varios de los que dieron su testimonio a este medio prefirieron no mencionar su apellido. Su relato pinta una compleja imagen de lo que se vive en la zona que ha sido llamada “el nuevo Bronx”: microtráfico, consumo y expendio de drogas, miedo, acciones violentas entre bandas y alta presencia de habitantes de calle.**

“Esto parece una olla a presión”

Bruno, un hombre de 28 años que lleva más de cinco viviendo como habitante de calle, le dijo a CAMBIO sobre la explosión, que un grupo de personas estaba tomando cerveza y consumiendo droga, “como lo hacen diariamente”, cuando una motocicleta llegó al lugar. De ella –dijo Bruno, quien solo se identifica con su primer nombre– se bajó un hombre que lanzó un artefacto explosivo contra las personas reunidas.

“Ahí estaba mi amigo el Soldado, un muchacho muy querido por todos los panas, hasta por los policías. Se la pasaba metiendo vicio y le gustaba tomarse una cerveza en la tienda de la Mona Marina”, relató a este medio.

En el lugar quedaron las marcas de la acción terrorista: manchas de sangre y vidrios rotos del local donde se encontraban cerca de 20 personas.

Una de las personas lesionadas fue Marina, una mujer de 35 años que, por más de una década, ha administrado la tienda afectada por la explosión. Debido a la cantidad de clientes, esa noche decidió no cerrar a las ocho, como lo hicieron las otras dos tiendas aledañas.

Temeroso, Alfonso le comentó a CAMBIO que el peligro no proviene de los habitantes de calle que permanecen frente a su local, sino de la guerra entre bandas, donde los más perjudicados son los vecinos de la zona.

“Esto parece una olla a presión, no por el constante humo de los alucinógenos que son fumados o inyectados por mujeres y hombres que habitan en la zona, sino por la presión de los tres ataques que han ocurrido en el sector”, dijo el hombre, quien hablaba en voz baja por temor a ser señalado por alguno de los bandos en disputa.

El primer ataque ocurrió el pasado 19 de febrero, cuando explotó una granada que dejó un muerto y siete heridos en la calle tercera de San Bernardo. En un principio, se creyó que se trataba de un hecho aislado por la manipulación del explosivo.

Pero la hipótesis cambió cuatro días después, cuando se presentó un segundo ataque en la carrera décima con calle sexta, donde fue capturada una persona presuntamente responsable de la activación de una granada, que solo dejó a dos personas lesionadas por aturdimiento.

Caminar por las calles del sector llama la atención, pues en lo que hoy es conocido como el “nuevo Bronx” hay hasta cinco tiendas seguidas, dedicadas a la venta de frutas, comestibles, alcohol y productos desechables.

Una de estas es una panadería, donde es común ver desayunando a jóvenes, mujeres y hombres de la tercera edad que habitan en las calles, pero encuentran en este local la posibilidad de tomar un desayuno por 2.000 pesos.

Aura, una mujer nortesantandereana desplazada por la violencia hace más de 20 años, se encarga de organizar el menú, que siempre incluye huevos, pan y chocolate.

“Ellos son seres humanos que la vida llevó por el camino fácil de las drogas. No tengo problemas con ellos, muchas veces les sirvo el desayuno, lo comen y salen sin pagar”, afirma.

Su vecina Beatriz atiende un local detrás de una reja, ya que una vez intentaron robarla con un cuchillo y fueron los mismos habitantes de calle quienes atraparon a los ladrones y los expulsaron del lugar.

“Yo los considero mis mejores vecinos porque me protegen, pero me da tristeza ver a niñas llevadas por las drogas, muchas veces dormidas frente a mi tienda”, expresa.

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Lucha de bandas

El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, indicó que en la zona operan dos bandas: Los Venecos y Los Costeños, anteriormente conocidas como Los de la Segunda y Los de la Tercera.

“Son expendedores de narcóticos que utilizaron esta zona para ubicarse y aprovechar la vulnerabilidad urbana y la afluencia de población vulnerable para crear sus circuitos criminales”, afirmó Restrepo.

Según el funcionario, los ataques recientes son retaliaciones de las bandas a los golpes que las autoridades han dado contra la criminalidad. Desde enero del año pasado, se han realizado 70 allanamientos, más de 120 capturas y la incautación de más de 30.000 dosis de droga, además de armas y municiones.

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Tareas de la Alcaldía

El alcalde Carlos Fernando Galán ha reiterado su compromiso de recuperar la seguridad en San Bernardo mediante la estrategia Guardianes del Orden.

“El objetivo es reducir la presión sobre los agentes de Policía para que puedan enfocarse en combatir la delincuencia, mientras los Guardianes del Orden se encargarán de temas de convivencia ciudadana”, explicó Restrepo.

Los Guardianes del Orden no estarán armados ni cumplirán funciones de Policía, pero ayudarán a mejorar la convivencia.

Por su parte, el secretario de Gobierno, Gustavo Quintero Ardila, aseguró que la intervención será permanente, con gestores presentes día y noche para generar confianza en la comunidad.

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