
Cuando se quiere se puede. Por Patricia Lara
La entrega de 30 casas en la Alta Guajira, construidas en virtud de una alianza entre el ministerio de Vivienda, los grupos Argos y Aval y la Fundación Santo Domingo, con el apoyo de la comunidad wayuu, “es un ejemplo para el país”. Así lo afirmó Juan Esteban Calle, presidente de Cementos Argos.
Por: Patricia Lara
—Te damos gracias, Padre amado, porque tú has puesto en el corazón de estas personas hacer realidad este proyecto para darles hoy una vida digna a cada uno de los que recibirán estas casas. Gracias, Padre, porque de hoy en adelante se comienza a construir una nueva historia con esta unión— dijo, a manera de plegaria, María Angélica Deluque Iguarán, a quien su madre, Conchita Iguarán, autoridad tradicional de la comunidad Kayuswaaralu, designó para que inaugurara la ceremonia de entrega, el pasado 10 de junio, de treinta casas del Proyecto Miiroku que, en la Alta Guajira, en el corregimiento de Bahía Honda, construyó el Grupo Argos en alianza con el ministerio de Vivienda, el Grupo Aval, la Fundación Santo Domingo y, lo que es muy importante, la población wayuu.
El recorrido había sido largo. Para llegar hasta allá, un lugar relativamente cercano a Punta Gallinas, los representantes de los Grupos Argos y Aval, de la Fundación Santo Domingo, de Cambio y de Caracol TV, así como Alicia Mejía, la mamá grande del proyecto, habíamos tomado un vuelo privado desde el aeropuerto de Río Negro hasta El Cerrejón; allí nos habíamos montado en camionetas que nos habían llevado por trochas de arena que se colaba por las más diminutas rendijas de los vehículos y se pegaban a todo el cuerpo hasta que, por fin, habíamos llegado cerca de un mar azul, aparentemente tranquilo; luego habíamos caminado unos metros para embarcarnos durante 45 minutos en unas canoas con motor a las que llaman lanchas; y, finalmente, habíamos recorrido otro trayecto de unos minutos en camioneta para alcanzar la enramada enclavada en el polvo donde nos esperaban los miembros de esa comunidad, conformada por indígenas, la inmensa mayoría de los cuales sólo hablaba wayuu.

Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













