
Redes bajo control
La exdirectora del ICBF, Juliana Pungiluppi analiza para CAMBIO la importancia de regular para menores de edad el uso de redes sociales.
Por: Juliana Pungiluppi
El suicidio de una niña de 12 años acosada en redes sociales a principios de este año sacudió a Australia. En plena campaña por la reelección, el primer ministro Anthony Albanese asumió el tema como una prioridad y acaba de cumplir su promesa: Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el uso de redes sociales para menores de 16 años.
La medida no sólo eleva la edad mínima de acceso de 13 a 16 años, sino que establece sanciones económicas para las plataformas que incumplan, con multas de hasta 31 millones de dólares por faltas sistemáticas. Aunque la gran mayoría ya exige una edad mínima de 13 años, el sistema actual es fácilmente evadido por menores que ingresan una fecha falsa. El nuevo modelo australiano busca precisamente que sean las compañías, y no los usuarios, las responsables de verificar la edad y de evitar el acceso inapropiado. Esta decisión fue respaldada por todos los partidos políticos, lo que refleja el consenso social frente a la urgencia del problema.
Las redes sociales ya no son sólo una preocupación de padres y cuidadores. El nerviosismo frente a su impacto no es una intuición generacional: está respaldada por evidencia científica. La presión social, la exposición constante a vidas idealizadas y el acoso digital son parte de un entorno tóxico que afecta el desarrollo emocional y cognitivo de niñas, niños y adolescentes (NNA).
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