
Problemas con el Perú en el río Amazonas. Por Julio Londoño Paredes
El exministro de relaciones exteriores analiza para Cambio el conflicto entre Perú y Colombia por la isla Santa Rosa en el Amazonas. Un recuento de la historia que llevó a los dos paises a enfrentarse nuevamente.
El 24 de marzo de 1922 se firmó en Lima el tratado Lozano-Salomón, mediante el cual se establecieron los límites entre Colombia y el Perú, después de una controversia de casi un siglo y de muchas incidencias. El Perú solicitó que el tratado permaneciera “en reserva” hasta que el gobierno, presidido por el presidente Augusto B. Leguía lograba las mayorías para su aprobación en el congreso. Sin embargo, el tratado se filtró y salió la información en un periódico chileno.
Hubo gran revuelo en el Perú, especialmente por parte de los habitantes de la provincia de Loreto, ubicada en el norte y ribereña del río Amazonas. El gran opositor fue el poderoso senador Julio C. Arana, dueño de la nefasta Casa Arana, una cauchera que había cometido todo tipo de atropellos contra los indígenas colombianos que habitaban entre los ríos Caquetá y Putumayo.
Sin embargo, Leguía logró finalmente la aprobación del tratado y el canje de los instrumentos de ratificación se llevó a cabo en 1928. En una solemne ceremonia llevada a cabo en Leticia en 1930, el Perú, mediante un acta, entregó a Colombia la población de Leticia y el trapecio amazónico. En Arequipa, se levantó la guarnición comandada por el coronel Sánchez Cerro, que llegó hasta Lima y derrocó a Leguía que fue enviado a una inicua prisión como un reo común en donde falleció poco después. El gobierno impidió incluso que sus restos fueran trasladados a Lima. Una de las causas de su derrocamiento fue la firma y ratificación del tratado. Fue calificado desde entonces como traidor a la patria.
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