
Un año en prisión sin juicio: la historia de Manuel Alejandro Tique, el trabajador humanitario que lleva un año detenido en Venezuela
El ingeniero colombiano completa 12 meses tras las rejas sin saber aún qué delito cometió en el país vecino. CAMBIO habló con su hermana y con el director del Consejo Danés para Refugiados para conocer su historia, reconstruir el momento de su detención y conocer la lucha que mantienen por su libertad.
Por: Jonathan Beltrán
El sábado 14 de septiembre de 2024, Manuel Alejandro Tique abordó un avión en el Aeropuerto el Dorado de Bogotá rumbo a la terminal aérea Santiago Pérez Quiroz de Arauca, desde donde cruzaría la frontera hacia Venezuela. El viaje marcaba su primera salida del país y el inicio de una misión humanitaria como capacitador en derechos humanos, un rol que asumiría por primera vez más allá de las fronteras.
En sus dos años como trabajador humanitario del Consejo Danés para Refugiados (CRD), el ingeniero industrial había participado en múltiples proyectos para ofrecer apoyo a refugiados, comunidades vulnerables y personas desplazadas por la violencia. Sin embargo, esperaba que su viaje al vecino país marcara un nuevo capítulo en su carrera.

Diana, su hermana, aún tiene grabada en la memoria la sonrisa con la que Manuel salió de casa ese día como muestra del nuevo reto profesional que estaría a punto de asumir. Pero el día que debía quedar marcado en el calendario como el inicio de una nueva etapa en su carrera terminó convirtiéndose en el comienzo de una larga pesadilla que aún no termina.
Luego de cruzar el puente internacional José Antonio Páez, que conecta a Colombia con Venezuela, Manuel Tique presentó su pasaporte vigente y los demás documentos requeridos para continuar su recorrido hasta la ciudad de Guasdualito, en el estado de Apure. Sin embargo, durante la verificación de su identidad, las autoridades detectaron una alerta en el sistema y decidieron detenerlo.

Desde el momento de su detención, la familia del especialista en gestión y educación ambiental no ha recibido ninguna explicación sobre los motivos de su captura. De hecho, solo dos llamadas telefónicas desde el momento de su detención han permitido establecer que Tique se mantiene con vida luego de un año tras las rejas sin un juicio ni cargos formales.
El Consejo Danés para Refugiados: la oportunidad que cambió la vida de Manuel Tique
Manuel Tique se formó como ingeniero industrial en la Universidad Nacional y luego ingresó a la Universidad Distrital Francisco José de Caldas para completar una especialización en gestión ambiental. Sin embargo, ante las dificultades para acceder al mercado laboral, decidió enfocar su carrera hacia el trabajo humanitario para contribuir directamente al bienestar de comunidades vulnerables.
Antes de acceder al Consejo Danés para Refugiados, el bogotano trabajó como contratista en la Universidad Nacional y apoyó programas de entrega de material educativo en la institución. No obstante, su hermana recuerda que enfrentaba problemas económicos debido a que pasaba varios meses sin trabajo a la espera de la renovación de su vínculo.

En medio de la incertidumbre profesional, decidió postularse al CRC y en febrero de 2022 se quedó con uno de los cupos disponibles para trabajadores humanitarios. Desde ese momento hasta la fecha de su captura en territorio venezolano, participó en la elaboración de informes y el análisis de datos recopilados por la ONG con presencia global.
Yann Cornic, director de DRC para América Latina, explicó a CAMBIO que en los últimos 365 días se han adelantado múltiples labores conjuntas con la Cancillería para exigir la liberación inmediata de Tique. Sin embargo, el régimen del vecino país no ha respondido ninguna solicitud ni ha dado señales sobre el avance de un proceso judicial justo en el caso.
1 year ago, our colleague Manuel Alejandro Tique was detained while delivering aid to vulnerable communities in Venezuela. From the Danish Refugee Council, we raise our voice for his release. His family, friends, and colleagues need him back.#AlejandroIsAHumanitarian #NotATarget pic.twitter.com/STc6X8JbEp
— Danish Refugee Council (@DRC_ngo) September 14, 2025
“Hemos tratado de contactarnos mediante todos los canales disponibles, pero no hemos recibido información oficial. Son 12 meses en los que nuestro colaborador ha permanecido encarcelado sin una acusación formal. Su trabajo consistía en ayudar a comunidades afectadas y ahora es él quien enfrenta una situación de vulnerabilidad”, explicó Cornic.
Las acusaciones del régimen de Nicolás Maduro en contra del ingeniero Manuel Tique
El 17 de octubre de 2024, un mes después de que Tique fuera detenido sin justificación por las autoridades venezolanas, su familia conoció por primera vez las falsas acusaciones que se le imputaban. En una alocución, el ministro de Justicia de Venezuela y mano derecha de Maduro, Diosdado Cabello, acusó al connacional de integrar un grupo de mercenarios.
“Es un reclutador de ‘paracos’ que se esconde detrás de vínculos con las ONG. No está ayudando a nadie, está ayudando a los terroristas”, afirmó Cabello, en la única acusación formal conocida en contra del ingeniero de 33 años que pretendía ingresar a territorio venezolano para realizar una serie de capacitaciones en derechos humanos.

El Consejo Danés para Refugiados y la familia de Tique han entregado la información requerida por la Cancillería para demostrar la inocencia del connacional. Sin embargo, pese a la certificación del consulado y al envío de múltiples notas diplomáticas para solicitar su liberación, las autoridades venezolanas no han anunciado medidas para esclarecer su situación.
“Mi hermano no es un reclutador de paramilitares. La Cancillería ya ha verificado su experiencia como contratista y ahora como trabajador humanitario. Nadie conoce los cargos formales, las pruebas ni el fundamento de su detención, y mientras tanto él sigue privado de su libertad sin un proceso justo”, relató a CAMBIO Diana Tique, hermana del ingeniero preso.
Pese a que el CRD ha continuado girando cada mes el salario de Tique a su cuenta personal, su familia ha enfrentado dificultades económicas desde el día en que inició su viaje rumbo a Venezuela. Además, la falta de claridad sobre su estado de salud agravó aún más la situación emocional de una familia que solo diez meses antes había enfrentado la pérdida de la madre del trabajador humanitario.
Dos llamadas en 365 días: el escaso contacto con Manuel Alejandro Tique
El pasado 15 de mayo, tras completar más de ocho meses sin ninguna comunicación, Manuel Tique contactó a su hermana para conocer cómo se encontraba su familia y asegurarles, con voz entrecortada, que se encontraba con vida. Sin embargo, no ofreció mayores detalles sobre su estado de salud ni sobre el lugar en el que permanecía retenido.

Diez semanas después, el trabajador humanitario del CRD se contactó con una de sus mejores amigas. En la llamada, que se extendió solo por algunos minutos, Manuel reveló que estaba compartiendo celda con un preso iraní, afirmó que permanecía bien, y consultó la posibilidad de que la Universidad Nacional intercediera ante las autoridades para acelerar su proceso de liberación.
Yann Cornic, director de DRC para América Latina, explicó a CAMBIO que han conocido que Tique estaría recluido en el El Rodeo I, un centro penitenciario ubicado a las afueras de la ciudad de Caracas. Además, explicó que la organización ha dispuesto un abogado para agilizar el proceso, pero el jurista tampoco ha tenido acceso al expediente ni a información clara sobre cargos o posibles avances judiciales.
Manuel Alejandro Tique es un ingeniero que se ha dedicado a brindar asistencia a comunidades vulnerables en #Colombia, desde @drc_lac. Hace un año fue detenido en #Venezuela mientras cumplía con su labor humanitaria. Hacemos un llamado por su liberación. #AlejandroEsHumanitario pic.twitter.com/TWTaMhzQyv
— Consejo Danés para Refugiados - DRC (@drc_lac) September 15, 2025
El representante de la ONG para la región reiteró que en los últimos meses han elevado su solicitud de liberación a la diplomacia danesa y a las Naciones Unidas para exigir garantías de dignidad y justicia. En ese sentido, enfatizó en que la detención no solo afecta el bienestar del connacional, sino que también interrumpe el trabajo humanitario vital que ha estado llevando a cabo.
En medio de la incertidumbre por la falta de información clara sobre el estado de Manuel Tique, su familia ha sostenido contacto con otras familias que comparten su misma angustia. Sin embargo, la red de apoyo en la que se comparte experiencias y datos sobre sus seres queridos tampoco ha permitido obtener respuestas concretas ni avances significativos en los casos.
“Mi hermano no merece estar allá. Nosotros nos levantamos todos los días con el dolor de no poder ayudarlo ni saber cómo está. Pedimos que hagan todas las gestiones necesarios para garantizar su liberación y la de los demás inocentes recluidos. Mientras tanto, seguiremos esperando a mi hermano con la esperanza de que algún día regrese a casa”, insiste Diana Tique.
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