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Crédito: Asocapitales.
País

Asocapitales reúne a 40 cooperantes internacionales para articular acciones y así atender la emergencia invernal en el Caribe

Montería, Santa Marta y Riohacha acumulan pérdidas que superan el billón de pesos tras semanas de lluvias sin tregua. Miles de familias lo han perdido todo y la ayuda no llega a todos los necesitados.

Por: Juan David Cano

En Montería hay veredas que prácticamente desaperecieron. No es una metáfora: el agua se las tragó. Los cultivos están bajo el barro, el ganado murió, las vías no existen y las familias que alcanzaron a salir no tienen dónde volver. Es una imagen que se repite en 27 corregimientos y 47 veredas de la capital cordobesa y su zona rural, y que se extiende, con sus propias particularidades. La emergencia también se extiende hasta las calles de Riohacha, 17 veredas en la Sierra Nevada de Santa Marta y más puntos del Caribe colombiano.

La temporada de lluvias que ha golpeado el Caribe colombiano en febrero ha dejado un rastro de destrucción que los propios alcaldes describen con una imagen que hiela: “Es como el Armero, pero sin muertos”. La frase, usada tanto por el secretario de Desarrollo Económico de Montería como por Andrés Santamaría, director de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), para describir lo que viven estas ciudades, lo dice todo: la escala del desastre es histórica, y la atención recibida es insuficiente.

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Crédito: Asocapitales.

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