
El prontuario criminal de alias Nías, el temido sicario de la banda El Mesa vinculado con los cuerpos hallados en bolsas en Bogotá
En una operación de la Policía Metropolitana de Bogotá fue capturado el señalado sicario. Autoridades lo buscaban para que responda por los delitos de homicidio, tráfico de estupefacientes, desaparición forzada y porte ilegal de armas de fuego.
Por: Javier Patiño C
Durante un año, un grupo especial de uniformados de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá identificó el accionar criminal de la banda El Mesa, que tenía atemorizados a los habitantes del centro y occidente de la capital.
Las autoridades lograron infiltrar un agente encubierto, interceptar líneas telefónicas y realizar búsquedas selectivas en bases de datos, análisis de vínculos, entrevistas, declaraciones juradas, elaboración de álbumes fotográficos e inspecciones judiciales. Con estas acciones se identificó a cada uno de los integrantes de la estructura ilegal.

Uno de los cabecillas fue identificado como alias Nías, jefe de sicarios con un historial delictivo de cerca de diez años y considerado uno de los más peligrosos, con presunta responsabilidad en al menos 50 homicidios. Según las investigaciones, habría iniciado su actividad criminal desde los 13 años.
La investigación también estableció que recibía órdenes de alias Alejo, cabecilla principal de la organización, quien le encargaba la ejecución de homicidios contra integrantes de otras bandas criminales.
De acuerdo con los investigadores, a alias Nías se le atribuyen al menos seis homicidios, entre ellos los ocurridos el 14 y el 29 de marzo de 2025, cuando fueron hallados dos cuerpos dentro de bolsas en la vía que comunica a Bogotá con Cota, Cundinamarca.
Así opera la banda criminal El Mesa
Según las autoridades, la banda El Mesa es originaria del municipio de Bello, Antioquia, y llegó a Bogotá en 2012. Su modo de operar consistía en utilizar fachadas de taxistas para transportar estupefacientes y armas de fuego desde la localidad de Usme hacia Suba.
La organización también arrendaba viviendas por cortos periodos, donde almacenaba armas y droga. En estos lugares dosificaban los estupefacientes, que posteriormente eran distribuidos en parqueaderos, discotecas y vía pública en barrios como La Gaitana, Fontanar, Villa Cindy, Santa Rita, Santa Cecilia, Lisboa y Bilbao.
Asimismo, rotaban a sus coordinadores mensualmente para mantener el control de sus operaciones criminales y la ejecución de homicidios selectivos.
Tras identificar a los integrantes, se realizaron 15 diligencias de registro y allanamiento en Suba, Soacha y Chiriguaná (Cesar), lo que permitió la captura de 18 personas (17 por orden judicial y una en flagrancia). De estas, cuatro se dedicaban presuntamente a cometer sicariatos en la capital.
Otro de los cabecillas capturados es alias Tavo, encargado de la planeación, coordinación y ejecución de homicidios selectivos contra personas que intentaban comercializar estupefacientes sin autorización en zonas bajo control del grupo delincuencial organizado (GDO). En 2025 ya había sido capturado por el Gaula, e intentó evadir su identificación suministrando datos falsos.
También fueron capturados alias Andrés, encargado del transporte de integrantes, droga y armas bajo la fachada de taxista; alias Franklin, administrador de zona y distribuidor de estupefacientes; y alias Edicson, expendedor que ha sido detenido en repetidas ocasiones por el mismo tipo de delitos.

Más capturas en Bogotá
Además, en coordinación con la Dijín, se materializaron cinco órdenes de captura mediante cuatro allanamientos contra presuntos sicarios de la organización en La Tebaida, Tolima; Soacha y Bogotá.
Entre los capturados están alias Nene, alias El Mechudo, alias Pachito y alias Amarillo, quienes estarían implicados en actividades de microtráfico, homicidios selectivos y extorsión en ciudades como Medellín, Bogotá y Soacha.
Asimismo, fue capturado alias Pekus, señalado como uno de los principales dinamizadores de la expansión criminal en Cundinamarca, Antioquia, Bolívar y Caldas, y presuntamente responsable de diez homicidios y tres desplazamientos forzados.
Los detenidos deberán responder por los delitos de concierto para delinquir agravado, tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas de fuego, homicidio agravado y desplazamiento forzado.
Según las autoridades, esta operación permitió afectar las rentas criminales de la organización en aproximadamente 550 millones de pesos mensuales, recursos que eran invertidos en material bélico y logístico para expandir sus acciones delictivas hacia el oriente antioqueño.
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