
El centro vacío y el goce de los extremos
En análisis para CAMBIO, el médico psiquiatra José Posada examina la tendencia que se vive en Colombia y en otros países de privilegiar los candidatos que representan los extremos, a tiempo que los del centro se diluyen. “Los extremos movilizan pasiones, mientras el centro aparece como un espacio vacío”, dice.
Por: Jose A Posada Villa
La encuesta publicada por CAMBIO esta semana confirma lo que ya se intuía: el centro político colombiano ha quedado reducido a la irrelevancia. Iván Cepeda encabeza la intención de voto con 37,2 por ciento, seguido por Abelardo de la Espriella con 20,4 por ciento y Paloma Valencia con 15,6 por ciento. En contraste, Sergio Fajardo apenas alcanza 2,7 por ciento y Claudia López 1,5 por ciento. El país se prepara para una elección marcada por la polarización, donde las narrativas fuertes y las emociones pesan más que los consensos.
Este resultado no es un hecho aislado. Al observar lo que ocurre en otros países de la región, se advierte un patrón similar: el centro político se vacía y los extremos concentran la energía electoral.
El centro político, que en teoría debería ser el espacio de la moderación y el consenso, se ha convertido en un lugar vacío. Su discurso tecnocrático y racional no logra movilizar emociones ni pasiones. Los votantes buscan proyectos que transmitan fuerza, que prometan totalidad, que llenen la falta. El centro ofrece gestión, pero no ofrece épica. Y en tiempos de incertidumbre, la épica pesa más que la técnica.
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