
Controlar las emociones: factor clave para evitar fraudes
El miedo, la urgencia y la curiosidad son reacciones que usan los delincuentes para quedarse con la plata y la información de los consumidores financieros. No deje que su propio cerebro lo secuestre: parar, pensar y actuar puede hacer la diferencia al momento de recibir ese indeseado correo, llamada o mensaje de texto fraudulento.
La historia se repite, sin importar la edad de la víctima, su nivel educativo o cualquier otro factor: casi todos tenemos a un conocido que terminó entregando sus ahorros y hasta sus electrodomésticos porque recibió la llamada de un supuesto ‘familiar’ que dijo haber sido el responsable de un accidente de tránsito, y necesitar, urgente, una plata para indemnizar a los afectados.
La gravedad de semejante escenario no le permitió a nuestro conocido darse el tiempo de pensar en la veracidad de la llamada, ni en lo que debía hacer antes de entregar su información, su plata y sus pertenencias. Su propio cerebro lo secuestró por el miedo y por la urgencia.
Esta misma situación se presenta al recibir correos electrónicos, llamadas o mensajes de texto en los que supuestamente el banco informa que las cuentas y claves fueron bloqueadas, o que se hicieron compras sin autorización con las tarjetas, y que se debe ingresar a un enlace para dejar los datos y controlar la situación.
Y la culpa no es de la víctima: la amígdala, una pequeña parte del cerebro relacionada con las emociones, pareciera actuar de maneras insospechadas. De hecho, puede generar un bloqueo, conocido como ‘secuestro amigdalar’, que causa en la persona una incapacidad transitoria de pensar racionalmente y de acceder al conocimiento previamente adquirido para tomar las decisiones correctas.
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