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Cumbre Celac-UE banderas
El encuentro entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea representa a 60 países. Crédito imagen: Celac-UE.
Internacional

Cumbre Celac-Unión Europea: una cita para reforzar la alianza en medio de las tensiones políticas

El encuentro entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea es una oportunidad para afianzar las relaciones entre los dos bloques regionales. Sin embargo, las ausencias de figuras claves y la tensión política están empañando el encuentro, incluso antes de comenzar. ¿Qué se espera de este espacio que se celebrará en Santa Marta?

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

“Fuerzas ajenas a la paz de América han querido que la cumbre Celac/Europa fracase”, fue el mensaje con el que a inicios de semana el presidente Gustavo Petro sacó a la luz el riesgo que enfrenta la cuarta cumbre birregional entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE) que se celebrará este 9 y 10 de noviembre en Santa Marta, Colombia.

En medio de las tensiones geopolíticas recientes y la polarización marcada que están impulsando las dos grandes potencias económicas globales, Estados Unidos y China, la cumbre se asoma como un espacio para afianzar las relaciones birregionales entre dos socios tradicionales, que en conjunto representan alrededor del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global.

La primera edición de la cumbre Celac-UE se celebró en 2013, y la última fue hace dos años, en junio de 2023 en Bruselas, Bélgica. Este espacio se convirtió en un encuentro de intercambio de ideas y compromisos entre los países que conforman los bloques regionales: 33 países de América Latina y el Caribe y 27 países de la Unión Europea.

Hay una alianza birregional que es muy importante para lo que está pasando ahora en el mundo y la CELAC se sigue constituyendo como el principal canal extrarregional para América Latina y el Caribe”, aseguró el viceministro de Asuntos Multilaterales de Colombia, Mauricio Jaramillo Jassir.

Mauricio Jaramillo Jassir
Mauricio Jaramillo Jassir, viceministro de Asuntos Multilaterales de Colombia. Crédito imagen: Cancillería.

La apuesta por reforzar la relación de América Latina y el Caribe con Europa no es menor. Los dos bloques regionales cuentan con más de 1.000 millones de habitantes, 14 por ciento de la población global, y el intercambio comercial entre ambas regiones está por encima de los 200.000 millones de euros al año, según datos de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea.

Tanto para América Latina y el Caribe como para la Unión Europea, su contraparte es un socio estratégico, pero también una fuerza política y económica alternativa a la influencia actual que tienen China y Estados Unidos sobre las dinámicas internacionales.

Los temas priorizados para esta Cumbre alojada por Colombia pasan por la triple transición: energética, digital y ambiental, pero también por la necesidad de ampliar el comercio birregional, los retos en agricultura sostenible y seguridad alimentaria, equidad de género, y la lucha contra el crimen organizado transnacional, entre otros temas.

Y entre los objetivos que se trazaron para la cumbre está definir la hoja de ruta de cooperación para los dos bloques regionales entre 2025 y 2027 en torno a la transición energética justa, el desarrollo sostenible y la digitalización inclusiva, y también se espera alcanzar una declaración política con compromisos concretos en varios ejes de trabajo. 

Además de la cumbre, Santa Marta albergará otros eventos paralelos, como el Foro de Sociedad Civil ALC-UE y el Foro Empresarial ALC-UE, organizado por el gobierno colombiano en cooperación con la Unión Europea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Financiera de América Latina y el Caribe (CAF).

Aunque la Cumbre constituye una oportunidad histórica para traducir la voluntad política en compromisos tangibles, son varios los retos que enfrenta el encuentro multitudinario que albergará Santa Marta este fin de semana.

Ausencias de figuras claves, el lunar del encuentro

A pesar de la relevancia del encuentro, las expectativas de la Cumbre comenzaron a desinflarse luego de que el 4 de octubre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, anunciaron que no asistirán al encuentro.

Gustavo Petro y Úrsula Von der Leyen
Crédito: Colprensa. Gustavo Petro y Úrsula Von der Leyen.

Pero no solo se sintieron las bajas por el lado europeo, la ausencia de la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, afín al gobierno colombiano, y también la del chileno Gabriel Boric, así como la declinación de participación del argentino Javier Milei y del presidente interino de Perú, José Jeri, golpearon la estabilidad de un bloque latinoamericano regional.

Para algunos expertos consultados por CAMBIO estas cancelaciones “bajan el perfil de la reunión en Santa Marta”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia resaltó que para esta reunión de alto nivel se confirmó la participación de 12 jefes de Estado, entre los cuales están España, Portugal, Brasil y Uruguay, seis vicepresidentes y 23 cancilleres.

Sin embargo, fuentes de la Comisión Europea le confirmaron a la Agencia EFE que la ausencia de figuras como Von der Leyen y Merz responden a la limitada participación de otros jefes de Estado y de gobierno, y también por la “agenda política europea actual”.

También se cuestionó la fecha escogida para la Cumbre que acogerá Colombia y su traslape con la cumbre climática de la ONU, la COP30, celebrada en Belém, Brasil, por estos días. Pese a ello, figuras como Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, confirmaron su asistencia a ambos encuentros.

Para algunos expertos, como el analista político Carlos Arias, las ausencias de algunos mandatarios responden no solo a la multiplicidad de eventos simultáneos, sino también a otras dinámicas, como la reciente tensión y enfrentamiento entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente Petro.

“Las ausencias de presidentes como el canciller alemán, la presidenta de Italia, el presidente de Francia, que no son menores, son significativas porque, básicamente, son los ejes articuladores en Europa y los líderes más reconocidos de uno de los intervinientes en la Celac”, dijo el experto.

Para Arias, la presión que viene ejerciendo Estados Unidos sobre Venezuela, lo que ha sucedido con la desertificación en Colombia y el ingreso a la Lista Clinton del presidente colombiano limitará las propuestas y negociaciones que pueda hacer Europa en este espacio.

“El gobierno colombiano va a tener una CELAC limitada, pero no por ello menos importante que se haga en Colombia, pero sí va a tener una incidencia política y mediática mucho menor que hubiese, como la que se hizo en Bruselas”, considera el analista.

Una posición similar a la de Arias es la de Martha Ardila, docente investigadora y analista internacional de la Universidad Externado de Colombia. “El lenguaje confrontacional hacia Estados Unidos que utiliza Petro hizo temer a muchos países, y no solo europeos, que no quieren retaliaciones de Estados Unidos y de un presidente como Trump que es impredecible”, comentó la analista.

Ardila considera que esta será una cumbre “desaprovechada por la falta de liderazgo y de coordinación del gobierno colombiano en calidad de ejercer la Presidencia Protempore de la CELAC”.

La experta cree que del encuentro seguramente saldrán compromisos en materia de medio ambiente, salud, seguridad o asuntos digitales, los cuáles deberá concretar Uruguay cuando se le entregue la Presidencia Protempore de la Celac, pero para Ardila, el éxito de esto “dependerá del pragmatismo con que se realice la reunión, distanciandonos de una eventual ideologización”.

América Latina se encuentra en un escenario de disputa entre Estados Unidos y China, y, por ello, su autonomía se encuentra restringida. Además, es relevante que se hagan este tipo de eventos en Colombia, pues ubican al país en el radar internacional como el epicentro en América Latina, con visiones ideológicas y alternativas a la del gobierno actual de Estados Unidos.

A pesar de la falta de optimismo que rodea el ambiente, la Cumbre podría ser un espacio para fortalecer y reconstruir una alianza estratégica con la Unión Europea en temas tan relevantes como cooperación, seguridad, migración o medio ambiente, y su éxito dependerá de qué acuerdos se alcancen en Santa Marta.

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