
Así fue la última ruta de Mateo Pérez, el periodista asesinado en Antioquia
Mateo Pérez llegó a la vereda Palmichal, en Briceño, Antioquia. Allí se identificó como periodista y dijo que tenía un medio en Yarumal. No importó. La comunidad presenció lo que vino después. Su cuerpo lleva días en un lugar al que ninguna autoridad ha podido ingresar. Uno de sus familiares narró cómo fue su último recorrido.
Por: Sylvia Charry
El lunes 5 de mayo, Mateo Pérez Rueda le avisó a su mamá y a su papá que iba hacia Briceño, como lo hacía frecuentemente. Tenía 25 años, estudiaba ciencias políticas en la Universidad Nacional en Medellín, andaba en bicicleta con la misma energía con la que recorría los municipios del norte de Antioquia buscando historias, y llevaba cuatro o cinco años dirigiendo El Confidente, un medio pequeño desde Yarumal con el que intentaba contar lo que la guerra le hacía a esa tierra: la corrupción, la violencia, los malos manejos de las administraciones municipales. La Fundación para la Libertad de Prensa, la Flip, ya lo había atendido antes por amenazas. Era, como lo describe su primo Jorge Rueda, un periodista de los de vieja data: esos que prefieren ir al lugar de los hechos, hablar con la gente y buscar a los actores de la noticia.
Ese lunes decidió visitar el casco urbano de Briceño para recoger información que le permitiera entender y contar las razones de la guerra en ese municipio y qué ocurría en las veredas donde el frente 36 de las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo llevaban meses disputándose el territorio. Hizo un recorrido por las diferentes entidades territoriales, pasó por la administración municipal, habló con varias personas; entre ellos, el secretario de Gobierno y la Policía. Tras esa reportería oficial, decidió ahondarse en terreno y se encaminó hacia la vereda Palmichal para, así, enterarse de primera mano de lo que estaba pasando. Desde ese momento desapareció y no se volvió a saber nada de él.
“Realmente, fue desde la administración municipal de Briceño que generó la alarma”, contó a CAMBIO Jorge Rueda, primo de Mateo. El martes en la mañana les llegó la noticia de que algunos campesinos habían reportado que un joven había ingresado a la zona de conflicto y no había salido. Esa tarde encontraron su moto, su celular y sus llaves cerca del sitio donde, según les dijo la comunidad, lo habían visto por última vez.
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