
La salud mental: el factor invisible que está reconfigurando las elecciones presidenciales
En las campañas electorales se miran gráficos, se escuchan discursos y promesas, pero rara vez se entiende el estado emocional desde el que se toman las decisiones. En un contexto de fatiga, ansiedad e incertidumbre, comprender la salud mental del electorado se vuelve clave para entender por qué la gente vota como vota.
Por: Jose A Posada Villa
Hay algo que no aparece en las encuestas, que no se discute en los debates televisados y que rara vez ocupa titulares. No es el PIB, ni la inflación, ni la seguridad ciudadana. Es algo más íntimo, más silencioso, pero que atraviesa la vida de millones de personas y, sin que lo notemos, está moldeando la política contemporánea: la salud mental de los votantes.
Durante años, la conversación pública sobre las elecciones presidenciales se ha movido entre cifras, diagnósticos económicos y promesas de campaña. Pero mientras discutíamos sobre crecimiento, impuestos o seguridad, algo más profundo se estaba gestando en el interior de la ciudadanía: un cansancio emocional que se ha vuelto parte del paisaje. Un cansancio que no solo afecta cómo dormimos o cómo trabajamos, sino también cómo votamos.
Vivimos en un tiempo en el que la incertidumbre parece no tener pausa. Crisis económicas que se encadenan, redes sociales que amplifican el conflicto, discursos políticos que apelan al miedo como si fuera una herramienta legítima de persuasión. En ese ambiente, el estrés crónico, la ansiedad y la depresión no son excepciones: son el telón de fondo de la vida cotidiana.
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