
El reclutamiento de menores: un drama de nunca acabar
Se ha disparado en el último año el reclutamiento de menores y lo peor es que las familias ni siquiera se atreven a denunciar, por temor a represalias. ¿Qué panorama se les abre a estos niños si los principales cabecillas de los grupos irregulares fueron también reclutados cuando apenas eran unos adolescentes?
Por: Javier Patiño C
La mañana del pasado 1 de octubre, en Caloto, Cauca, el profesor Ricardo Meléndez llegó a la Vereda las Cruces para dictar clase de música a un grupo de niños y niñas que hacen parte del resguardo indígena El Porvenir.
Al pequeño salón, que suele abarrotarse con cerca de 60 estudiantes, solo llegaron 40 menores, que –con temor– le comentaron a su maestro que dos días antes integrantes de las disidencias habían pasado por las veredas para llevarse a varios de sus compañeros; y que otros no habían salido de sus casas por temor a que fueran reclutados por la organización ilegal.
“Las disidencias les ofrecen dinero para que dejen sus casas para hacer parte del grupo ilegal o trabajar en los laboratorios de coca o para recolectar la droga”, denuncia el maestro.
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