
La violencia doblemente letal que es urgente detener en Arauca
No solo es necesario entender y atender la despiadada guerra entre el ELN y las disidencias de las Farc, que ha deteriorado el tejido social, sino la profunda desconfianza de los araucanos hacia la fuerza pública por el abandono del Estado.
Por: Luis Eduardo Celis
Nuevamente volvemos a escuchar de Arauca por los estruendos de la violencia y los estragos sobre vidas humanas, una violencia de más de cuatro décadas en un territorio donde el Estado colombiano no funciona de manera cabal y donde los actores irregulares, que imponen una violencia sistemática contra las comunidades, ejercen efectivo control sobre los territorios.
Arauca ha sido lejana, desconectada y escenario de varios conflictos que se entrelazan y alimentan. Hay el reto de entender lo que allí sucede y asumir que se requieren políticas concertadas entre el Estado central y la sociedad araucana en toda su diversidad, para propiciar los procesos de diálogo, concertaciones difíciles y construcción de políticas que resuelvan los temas que generan conflictividad social y alimentan la persistencia de la acción violenta.
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