
La expansión de las disidencias: una piedra en el zapato para la paz total
El anuncio de la conformación de un nuevo bloque por parte del Estado Mayor Central ha generado controversia por un posible renacimiento de estructuras ilegales que habían desaparecido luego del Acuerdo de Paz. En solo 8 años han pasado de 100 a 3000 hombres en armas.
Por: Javier Patiño C
En 2016, mientras el país esperaba la firma del acuerdo de paz entre el gobierno de Santos y las Farc, Néstor Gregorio Vera, por entonces un desconocido en el país, decidió seguir por su lado con la lucha armada en los departamentos de Guaviare, Meta y Caquetá. Mientras más de 6.000 guerrilleros se desmovilizaban, Vera, alias Mordisco, seguía con el negocio del narcotráfico.
El Gobierno tenía previsto que un grupo minoritario no se acogiera a la paz. Al final, solo 100 guerrilleros siguieron en armas. Todos bajo el mando del jefe del frente primero: Iván Mordisco. Lo que el Estado no esperaba era que ese pequeño grupo se multiplicaría. Hoy, más de 3.000 hombres conforman el Estado Mayor Central.
En los últimos años, el grupo armado se ha fortalecido y ha ganado en varias regiones que, luego del acuerdo, creyeron haber superado tras varias décadas de guerra y violencia. Nariño, Cauca, Valle, Tolima, Santander, Quindío, Arauca, Guaviare, Meta, Putumayo, Chocó, Antioquia: la presencia de las disidencias ocupa cada vez más el mapa de Colombia.
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