
Neftaly Ramírez, el veterano del Ejército que inspira a las nuevas generaciones de soldados
Neftaly Ramírez Colorado, de 97 años, es uno de los veteranos que participó en la guerra de Corea. Hoy cuenta con orgullo a las nuevas generaciones su experiencia en la vida militar.
Por: Javier Patiño C
Han pasado 75 años y, sin embargo, parece que fue ayer cuando un grupo de jóvenes colombianos –recién salidos de sus hogares y con el corazón lleno de patriotismo– abordó un buque rumbo a una tierra desconocida: Corea.
En 1950, por decisión del presidente Laureano Gómez, se creó el Batallón Colombia, una unidad de infantería compuesta por voluntarios que no temieron dejarlo todo atrás. Entre ellos estaba Neftaly, un campesino risaraldense de 22 años, que, con las manos curtidas por la tierra y el espíritu formado en la sencillez del campo, se convirtió en soldado para servir a la patria.
Lo que comenzó como un decreto se transformó en un acto de fe: un viaje al otro lado del mundo para defender la libertad y la dignidad de Colombia. Los soldados colombianos ganaron el respeto de sus aliados por su tenacidad y coraje en combates de alta intensidad. En lugares como Old Baldy y Monte Calvo enfrentaron a un enemigo superior en número y recursos; aun así, se mantuvieron firmes, demostrando que el coraje colombiano no conoce fronteras.

Historias de valor y sacrificio
Neftaly sirvió tres años como fusilero en primera línea y también oficiaba como enfermero improvisado, cargando heridos bajo el fuego enemigo y viendo morir a compañeros en sus brazos. Aunque nunca fue herido de bala, llevó consigo cicatrices invisibles de la guerra. Su temple y serenidad lo hicieron destacar dentro del regimiento de infantería del Ejército de Estados Unidos al que fue asignado.
El costo de esta participación fue alto: 145 colombianos murieron en combate, más de 600 resultaron heridos y varios permanecen desaparecidos. Cada uno de ellos –desde los que cayeron en la nieve hasta los que regresaron– dejó un capítulo imborrable en la memoria militar de Colombia.
El legado que perdura
El sacrificio del Batallón Colombia sentó un precedente de honor y entrega. La participación de estos hombres demostró que la patria puede enviar a sus hijos al otro lado del mundo cuando la libertad está en juego.
Neftaly es uno de los pocos testigos vivos de esa travesía. Su cuerpo ya no es el mismo, pero en su pecho sigue ardiendo la llama del valor. Habla pausado –a veces se le entrecorta la voz–, pero su orgullo permanece intacto. Fue condecorado en Corea con la medalla ‘Embajador de la Pa’ y, en Colombia, recibió reconocimiento del Ministerio de Defensa: dos insignias que resumen una vida de entrega.
Cada 20 de julio, cuando el himno nacional suena y las banderas ondean, Neftaly se emociona hasta las lágrimas. No son lágrimas de tristeza, sino de certeza: la certeza de haber cumplido con su juramento.

Una lección para las nuevas generaciones
Su mirada nostálgica nos recuerda algo más grande que una sola historia: el deber de no olvidar. Lo que ellos entregaron no fue solo por un país lejano, sino por la dignidad de Colombia ante el mundo.
“Ahora les toca a ustedes”, parecen decir sus ojos cansados. A las nuevas generaciones les corresponde mantener viva la llama que ellos encendieron: un compromiso de honor y servicio que no debe apagarse jamás.
El Día del Veterano
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Cívico del Veterano, de acuerdo con lo establecido por la Ley 1979 de 2019. Esta fecha honra a los integrantes de la fuerza pública y reconoce su tiempo de servicio como un acto de entrega a la nación.
Según la Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas (UARIV), en el Registro Único de Víctimas (RUV) figuran actualmente 13.964 miembros del Ejército Nacional; entre ellos hay veteranos que han sido reconocidos como víctimas por hechos como secuestro, uso de medios y métodos ilícitos de guerra, desaparición forzada, desplazamiento, despojo de tierras y homicidios.
Para las Fuerzas Militares es una fecha especial para enaltecer la valentía y la entrega de los veteranos y sus familias. Su sacrificio y su legado continúan siendo fuente de inspiración para las nuevas generaciones y un ejemplo de servicio para el país.
Lea los comentarios










