
El tira y afloja entre campesinos y el Gobierno por la liberación de dos soldados en La Macarena, Meta
Los dos uniformados, que habían sido retenidos en la zona rural de La Macarena, Meta, fueron liberados tras una serie de idas y vueltas marcadas por presiones comunitarias y la presencia de grupos armados disidentes en la región.
Por: Juan David Cano
Nota actualizada el 5 de noviembre de 2025 a las 6:00 de la mañana*
Lo que empezó como una operación judicial de rutina terminó convirtiéndose en una historia de tensiones, negociaciones comunitarias y liberaciones frustradas en la zona limítrofe entre Meta y Caquetá.
El pasado 3 de noviembre, tropas del Ejército acompañaron a investigadores del CTI en la vereda Getsemaní, en el municipio de La Macarena (Meta), para realizar la captura de una mujer señalada de apoyar a una estructura disidente que opera en la región. La detenida, identificada por líderes comunitarios como Liceth Daza Hoyos, fue trasladada en helicóptero junto con el personal judicial. Para la comunidad, esa captura fue injusta y arbitraria. Para la fuerza pública, era un procedimiento legal basado en inteligencia previa.

Esa inconformidad no dejó que los ciudadanos se quedaran quietos. Minutos después de la retirada del helicóptero, decenas de personas comenzaron a congregarse en el punto donde permanecían militares del Batallón de Acción Directa y Reconocimiento N.° 12. La concentración creció hasta superar las 400 personas, según la Fuerza de Tarea Conjunta Omega. Los ánimos se caldearon. Lo que comenzó como un reclamo se convirtió en presión directa: un teniente y tres soldados quedaron rodeados, sin posibilidad de retirarse.
Tras horas de conversaciones, dos miembros del Ejército fueron dejados en libertad. Pero dos soldados profesionales, Ángel Humberto González Garcés y Édgar Mina Carabalí, quedaron retenidos. De acuerdo con versiones oficiales, fueron obligados a entregar su armamento, quitarse el uniforme y vestirse de civil antes de ser llevados fuera del área poblada.
La primera liberación y el giro inesperado
El martes 4 de octubre hacia horas de la mañana se alcanzó un acuerdo inicial: los soldados fueron entregados a un sacerdote y a una comisión de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP/OEA). Sin embargo, la historia dio un giro. Horas después de haber recuperado su libertad, otro grupo de civiles volvió a retenerlos y los trasladó unos 22 kilómetros hacia un nuevo punto. La liberación, que parecía resuelta, se deshizo en el camino.
El episodio generó inquietud en las Fuerzas Militares. “Condenamos categóricamente el secuestro de nuestros soldados, quienes cumplen la misión de proteger a la población civil y contrarrestar el accionar criminal de los grupos armados organizados”, dijeron en un comunicado.
Pero las visiones Estado-ciudadanía estaban divididas. Mientras el Ejército reclamaba, líderes comunales insistían en que sin la presencia de la mujer capturada –o sin garantías claras sobre su situación– no habría disposición para la entrega definitiva. La tensión quedó en manos de negociaciones locales y mediación humanitaria.
La liberación final
Finalmente, se conoció que los dos soldados fueron entregados a una comisión de la Defensoría del Pueblo en zona rural de La Punta, en el límite entre Meta y Caquetá. La defensora del Pueblo, Iris Marín, confirmó que ambos se encuentran en buen estado de salud y están en camino a reencontrarse con sus familias.
“Los soldados profesionales Ángel Humberto González y Edgar Mina Carabalí fueron entregados a una delegación de la Defensoría del Pueblo de nuestra regional en Caquetá. Se encuentran en buen estado y en camino para encontrarse con sus seres queridos”, dijo Marín,
La operación contó con acompañamiento de autoridades locales y la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, en un territorio donde la presencia estatal se disputa, día a día, con las economías y las presiones de los grupos armados.
¿Quién estaría detrás del secuestro?
El caso dio un giro luego de que se conocieran más detalles de por qué actuaron así los campesinos de la zona. Según el Ejército, este accionar se habría dado bajo influencia del bloque Jorge Suárez Briceño, una estructura disidente residual con presencia en zonas rurales de Meta y Guaviare que habría presionado a los habitantes de la zona a actuar para evitar la captura de la mujer.
Este grupo ha sido mencionado en distintos procesos de diálogos de paz como parte de la política de paz total del Gobierno nacional, no obstante, el proceso ha enfrentado interrupciones y desacuerdos internos.
“Los hechos se presentaron posterior a la extracción aérea de una mujer capturada y del personal del CTI, momento en el cual se registró la concentración de aproximadamente 400 personas, quienes, al parecer, habrían sido objeto de constreñimiento y coacción por parte del GAO-r Bloque Jorge Suárez Briceño”, explicó el Ejército.
Condenamos categóricamente el secuestro de nuestros soldados, quienes cumplen la misión de proteger a la población civil y contrarrestar el accionar criminal de los grupos armados organizados.
— Ejército Nacional de Colombia (@COL_EJERCITO) November 4, 2025
Exigimos su liberación inmediata y el respeto absoluto por su vida e integridad.… https://t.co/QA9QdaWDws
El bloque estaría bajo el mando de Alexander Díaz Mendoza, conocido en el mundo criminal como alias Calarcá. Díaz había sido capturado en julio de 2024, pero pocos días después fue dejado en libertad.
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