
El escritor de superación personal que era el cerebro de una operación de cargamentos de droga hacia Estados Unidos
Sebastián Bedoya Pineda, alias el Escritor, era el cerebro estratégico de la operación para la salida de grandes cargamentos de cocaína. Utilizaba su faceta como empresario y autor de libros de superación personal para mimetizarse en la sociedad.
Por: Javier Patiño C
Durante más de cuatro años, un grupo especial de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) de la Policía Nacional, con el apoyo de la Fiscalía General de la Nación y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), identificó los movimientos de una sofisticada organización que se camuflaba en distintas actividades para evadir los controles de las autoridades.

De acuerdo con los investigadores, la estructura criminal había formalizado una alianza para el envío de clorhidrato de cocaína desde la costa Caribe colombiana hacia Florida (Estados Unidos), Puerto Rico, República Dominicana y Centroamérica.
Sebastián Bedoya Pineda, alias el Escritor, era el cerebro de esa operación. Es empresario y autor de libros de superación personal y aprovechaba su fuerte presencia en redes sociales y varios pódcast, utilizaba su imagen pública para coordinar alianzas con organizaciones ilegales.
La Dijín estableció que la organización operaba bajo una modalidad de “outsourcing criminal”, vinculando a dos de los grupos armados ilegales más peligrosos del país. Por un lado, el ELN, con nexos directos con el frente de guerra Comuneros del Sur, específicamente con Gabriel Yepes Mejía, alias HH. Por otro, varios cabecillas del Clan del Golfo, con quienes mantenían una alianza estratégica para la logística y seguridad de los envíos.
Tras varios seguimientos, las autoridades identificaron que la estructura utilizaba como puntos de partida los puertos de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. Desde allí zarpaban veleros deportivos y embarcaciones con contenedores marítimos acondicionados con compartimentos ocultos, capaces de transportar entre 200 y 700 kilogramos de cocaína por envío, con una frecuencia de hasta dos veces al mes.
La organización también empleaba finanzas digitales y había implementado el uso de la dark web, comunicaciones cifradas y pagos en criptomonedas para eludir el rastreo financiero. Se estima que producía anualmente cerca de 10 millones de dosis, generando rentas ilícitas superiores a los 23 millones de dólares.
Socios criminales del Escritor
Tras identificar su modalidad delictiva, las autoridades capturaron a alias el Escritor en Cartago (Valle del Cauca) y a dos de sus cómplices en Medellín y Guatapé (Antioquia). Los tres eran requeridos por la Corte del Distrito Sur de Florida, en Estados Unidos, por los delitos de conspiración y concierto para distribuir cinco kilogramos o más de cocaína.
Su principal socio era Libardo Humberto Zapata, alias Libardo, cabecilla de la organización y sucesor de Hiwlenn Ledezma Narváez, alias Gafas, capturado en Turquía en 2024. Durante varios años, Libardo fue un hombre de confianza del círculo de alias Otoniel. Anteriormente había sido detenido con más de 7.800 millones de pesos pertenecientes al Clan del Golfo, pero tras cumplir su condena retomó una vida ostentosa, con fincas y caballos de paso fino. Fue capturado nuevamente en una propiedad avaluada en más de 2 millones de dólares.

Otra pieza clave de la estructura era Sebastián Garzón Ramírez, alias Sebas, responsable de la logística de transporte y almacenamiento del clorhidrato de cocaína. Operaba desde un exclusivo inmueble en el barrio El Poblado, en Medellín. Era el encargado de la seguridad tecnológica, el uso de redes ocultas y la coordinación del traslado de la droga hacia la costa. Mantenía un perfil bajo para evitar la atención de las autoridades.
En el apartamento donde fue capturado, los investigadores hallaron dos kilogramos de cocaína de alta pureza, con los que se negociaban nuevos envíos. También encontraron equipos de cómputo, cinco teléfonos inteligentes, memorias USB y documentos contables escritos a mano, que evidenciarían transacciones superiores a los 2.000 millones de pesos.
Así mismo, se detectó el uso del método hawala, mediante billetes marcados con firmas, símbolos y fechas que funcionaban como tokens para verificar la entrega de los cargamentos y el pago de grandes sumas de dinero entre traficantes internacionales.
Los capturados fueron trasladados a Bogotá y puestos a disposición de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación, a la espera de los trámites correspondientes para su extradición a Estados Unidos.
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