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Cultura

El CD sopla sus primeras 40 velitas

Hace 40 años se vendía como la panacea. Fue el formato rey hasta el cambio de siglo. Hoy parece ser más un recuerdo del pasado y un capricho de coleccionistas, pero el disco compacto se niega a morir y este año ha mostrado un ligero repunte en ventas. Historia de cómo nació el CD, de manera simultánea, en los Países Bajos y Japón.

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Por Manolo Bellon
Durante años, más de 30, si usted quería escuchar música en su casa en su equipo de sonido debía ir a una tienda de discos, recorrer las góndolas de los álbumes de larga duración o las estanterías que contenían los cassettes, escoger el o los que buscaba. Los compraba y se iba feliz a escucharlos en su hogar. Eso sí, había que tener ciertas precauciones. Los discos, primero de acetato y luego de plástico –vinilo- requerían ciertos cuidados. Con su diámetro de 30 cms., su tecnología de punta para la época, la del microsurco que permitían el almacenamiento de unos 20 minutos por cara, había que solo sujetarlos por los bordes y el centro donde está la etiqueta para no tocar esos surcos y evitar que se ensuciaran. Y los cassettes, mucho más prácticos por su tamaño, convertían la experiencia de oír la música en otra cosa. ¡Se podía escuchar en el carro, literalmente en cualquier lugar!

El CD facilitó que se rescataran grabaciones clásicas de los años 60 y anteriores, permitiendo al público conseguir grabaciones análogas archivadas y olvidadas y que se han digitalizado para ofrecerlas a un mercado ávido de producto.

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