Ondatrópica: una década de descargas camaleónicas
Más allá de celebrarse el décimo aniversario de un disco de culto de la música tropical colombiana, esta superbanda representa la documentación, la riqueza y la celebración de una raíz multicultural en la región. Se presentarán el 16 de septiembre en el Teatro Colón de Bogotá.

Por Sebastián Narváez Núñez
La anécdota que se cuenta de Ondatrópica suena surreal. Como si de una fantasía o relato de ciencia ficción se tratara. Como si viajar en el tiempo fuera un hecho y no una teoría.
Ese viaje, en efecto, sucedió.
Durante tres semanas de enero de 2012, el estudio de grabación de Discos Fuentes, en Medellín, fue la sede de esta ruptura en el tiempo en la que aquellos que fueron pioneros y maestros de la música tropical colombiana, durante la época de oro entre la década de los sesenta y finales de los setenta se cruzaron con la nueva ola de artistas que representaban la vanguardia de las músicas colombianas. Suena a multiverso el encuentro de ambos mundos y lo fue.
En las paredes que encierran el estudio de Discos Fuentes, sucedió no solo el encuentro sino la fusión del ensamble más ambicioso de la música tropical en Colombia desde Wganda Kenya en los años setenta. A lado y lado se veían formados Mario Galeano y Fruko, Quantic y Aníbal Velásquez, Markitos Micolta y Nidia Góngora, Wilson Viveros y Pedro Ojeda, Alfredito Linares y Esteban Copete, Pedro Ramayá y Marco Fajardo, Fernando 'Ovejo' Silva y Eblis Álvarez, sólo por nombrar algunas duplas intergeneracionales que sumaban en total 35 músicos de la vieja y la nueva escuela que se unieron para crear ese oxímoron de “clásico moderno” que es Ondatrópica, una superbanda formada, gracias a la gestión y el patrocinio del Consejo Británico, para representar a Colombia en los eventos culturales de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
“Vimos una oportunidad de oro de poder explorar unos intereses muy acuñados que teníamos tanto Quantic como yo alrededor de la discografía y nos pareció el momento perfecto para dedicarles el tiempo y los recursos a poder buscar a estos personajes y poderlos invitar, además con este respaldo económico que nos permitía pagarles bien por su participación”, cuenta Mario Galeano sobre la génesis del proyecto que además, dice, se llevó a cabo desde un ángulo transversal, sin endiosamiento al repertorio de antaño y con una proyección de futuro que permitiera pensar la contemporaneidad que representaban en estos sonidos tropicales en ese justo momento.
Musicalmente Colombia estaba atravesando por el auge de lo que se bautizó como “nueva música colombiana”, con representantes como ChocQuibTown, Bomba Estéreo y Monsieur Periné, entre otros, en un contexto en el que el CD físico estaba desapareciendo y las plataformas digitales empezaban a tomar fuerza. Sin embargo, Ondatrópica nadó a contracorriente. Sus esfuerzos fueron dignos de ese regreso en el tiempo. Fueron necesarios 25 rollos de cinta y 580 kilos en equipos análogos para la grabación de un disco que iba a contar con una docena de canciones y terminó con tres veces esa cantidad de material. De allí sobrevivieron 24 temas que hacen parte del vinilo triple que se prensó y un vinilo de 45 pulgadas con dos bonus tracks.
Ha pasado una década desde que Ondatrópica irrumpió en el panorama de la música colombiana. De su sonido han sido testigos festivales alrededor del mundo, desde Glastonbury en Gran Bretaña hasta el Estéreo Picnic en Bogotá. Es un proyecto visionario, un junte como pocos en el mundo y un experimento que, más allá de la música, ha servido como puente generacional.
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