
Lilly de Ungar: la mujer que se adelantó a los tiempos
Con este texto, la columnista y analista política Elisabeth Ungar despide a su madre, Lilly Bleier de Ungar, austriaca, una mujer extraordinaria que murió a los 101 años, el pasado primero de enero en Bogotá, y fue fundadora, con Hans Ungar, su marido, de la Librería Central.
Por Elisabeth Ungar Bleier.
Estamos muy tristes por la partida de Lilly –o Gigi, como le decíamos en familia–. Pero quisiera que hoy y siempre celebremos su vida y su legado con alegría y, sobre todo, con inmensa gratitud.
Lilly fue una gran mujer que se adelantó a los tiempos. Nació en Viena en 1921. En 1939 llegó a Colombia huyendo del nazismo, acompañada de su padre Karl y de su hermana melliza Gerti, para encontrarse con su hermano Raoul, quien había llegado un año antes. Desembarcaron en Puerto Colombia, luego se radicaron unos años en Medellín y finalmente llegaron a Bogotá. Sobre ese viaje hay varias anécdotas: entre otras, la propuesta de matrimonio de un médico que venía en el barco y el horror que esto le causó a su padre; y la sensación que les produjo la exuberancia del paisaje y las vacas refrescándose en el río Magdalena para protegerse del intenso calor, cuando en Europa la carne ya era considerada un bien de lujo. En Medellín, Lilly trabajó con los Echavarría llevando las cuentas de sus negocios textiles. Cuando la entrevistó quien luego sería su jefe, don Norman Echavarría, y le preguntó qué sabía hacer, ella le respondió que no mucho, pero que si era necesario manejaría un avión. Eso era ella: un ejemplo de resiliencia y de fortaleza que se enfrentó a todos los retos y dificultades sin desfallecer, y que lo hizo con una gran dignidad. Superó el exilio forzado, la muerte de sus padres y sus hermanos, y luego la de Antonio, su único hijo hombre. Pero nunca claudicó.
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