
Guillermo Fischer, el arquitecto de la transparencia
Guillermo Fischer
El recientemente desaparecido arquitecto creía que la arquitectura, antes que nada, es una herramienta de comunicación. Habla de poder, de historia, de encuentros, de sentimiento. Esta es una memoria muy personal sobre un poeta de las formas, crítico y erudito, escrita desde una perspectiva no arquitectónica.
Por Carlos Mauricio Vega | Especial para Cambio
El nuevo edificio de Ciencias de la Nacho, más parecido a un grupo de amebas o a un insecto de patas cilíndricas que a un conjunto de aulas, fue una de las últimas obras del arquitecto Guillermo Fischer. Y sobre todo fue su declaración de principios, su testamento y tal vez su mayor logro: un antimonumento.
Con este edificio, Fischer quedó (sin buscarlo, porque abominaba del “star system”) ubicado en diálogo eterno con sus maestros, los decanos de la arquitectura colombiana. Esos mismos que a lo largo de los últimos noventa años sembraron el campus de la Universidad Nacional con edificios que se convirtieron en emblemáticos y siempre fueron de vanguardia. Marcaron el rumbo de sus épocas con su experimentación arquitectónica.
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