
Karim Ganem vuelve a casa
Erick C. Duncan escribe sobre Karim Ganem Maloof, periodista, escritor y exeditor en jefe de la revista 'El Malpensante' que falleció la semana pasada.
Por: Erick C. Duncan
Hace un tiempo le propuse a Karim Ganem Maloof, entonces editor en jefe de la revista El Malpensante, un texto extraño en el que contaba la historia de una familia de fotógrafos ingleses que se dedicaron, una generación tras otra, a fotografiar naufragios en las costas de Cornualles y las islas Sorlingas. Ahí decía que, ante la muerte de Frank, el último fotógrafo del clan, el inmenso archivo de fotografías en placa de vidrio había quedado huérfano y que entonces el Museo Marítimo de Inglaterra había decidido comprarlo para guardar, como un tesoro hallado a última hora, los cientos de fotos en los que morían los barcos.
Fotos tan bellas y bien logradas que hacían pensar que los Gibson, el desaparecido clan de fotógrafos, lo que habían pretendido en el momento de la captura no era otra cosa que devolverles un último aliento de belleza a la tripulación y a esas naves que se precipitaban a la nada, en la mitad del frío invernal. Para rematar la antología de rarezas, el texto terminaba con una galería de coincidencias que finalizaban en el naufragio de los protagonistas y la confesión de Philip Roth de que cuando era niño se enamoró de las historias de mar, llenas de barcos astillados y capitanes tiránicos y que solía firmar con el nombre de un autor inventado que, para él, solo podía escribir ese tipo de textos: Eric Duncan.
Pues bien, ese texto extraño fue en principio acogido y después rechazado por los periódicos más importantes del país, porque no sabían qué hacer con él, como me confesaron los editores. El caso de Karim era distinto. Después de leerlo, me escribió un correo en el que me decía: “Hola, Erick Duncan. Van mis sugerencias de edición. Por favor, acepta los cambios con los que estés de acuerdo; los que no, déjalos resaltados como ya están y ponerme una nota al margen, así no los volvemos a hacer en la segunda revisión. Está muy chévere la pieza. Un abrazo, grumete”.
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