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Cultura

Vivir y morir en la Sierra

La Sierra Nevada de Santa Marta se le apareció a Juan Martín Fierro como una revelación. La novela ‘Madre Sierra’ revela su talento como narrador.

Por: Redacción Cambio

Puede que la vida no sea sino la búsqueda de lo que a uno olvidó al nacer. Hay quienes lo encuentran, hay quienes no. Es la diferencia entre la felicidad y la desolación.

A Juan Martín Fierro (abogado, politólogo, periodista) le tomó su tiempo. Buen intérprete del bolero filin y del bossa nova; acucioso entrevistador y reportero musical (autor de una espléndida biografía del bolerista bolivarense Sofronín Martínez), creció sabiendo de la Sierra por los vallenatos de Escalona y por las historias alucinantes de quienes arribaban de La Guajira a compartir con él estudios en la Universidad de Los Andes, en Bogotá. La Sierra se le dibujaba entonces como una ficción.

Solo la vino a conocer en 2015, ya acumulados los años, ya cuando tal vez era mejor ser solo turista. Lo que quería era visitar Palomino, el pueblo que en ese momento más llamaba la atención de los viajeros fugaces: por las aguas heladas del río, por la suavidad de sus arenas, por el verdor cristalino de su mar. También, por estar al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo sobre el que los maestros de geografía repiten una y otra vez, año tras año, que es la montaña más alta del mundo situada al lado el mar, con todos los pisos térmicos, con su techo de nieves perpetuas de donde descienden los Koguis, los arhuacos, los wiwa y los Kankuamos, los habitantes ancestrales de la Sierra, a la que los indígenas conciben como creadora de la vida y como centro del universo y a la que llaman Madre.

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