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Cultura

Las paredes cuentan lo que casi todos callan

Jennifer Torres escribe su historia en la pared del gran salón de Fragmentos.

Entre el miércoles 14 y el jueves 15 de junio se llevará a cabo en Fragmentos Espacio de Arte y Memoria, en Bogotá, ‘Desamadas’, un acto de reparación en el que 35 víctimas de violencia sexual en el conflicto escribirán sus historias. CAMBIO conversó con cuatro de ellas y reproduce sus textos. La obra podrá visitarse hasta el 31 de julio.

Por: Eduardo Arias

El martes 13 de junio, las paredes de la gran sala de Fragmentos comenzaron a llenarse de historias de víctimas de abuso sexual durante el conflicto armado. Son historias que hablan de lo que casi siempre se ha callado. Son las voces de personas que decidieron sobrecogerse al dolor, pero también a la sensación de vergüenza y culpa por haber sido víctimas de violaciones y otras atrocidades sexuales.

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Mientras algunas de las víctimas escribían sus historias, una violonchelista, en el centro de la sala, interpretaba obras de diversos compositores. Fue un preámbulo para que periodistas, fotógrafos y camarógrafos pudieran conversar con algunos de los protagonistas de este acto de reparación, que tendrá lugar el miércoles 16 y el jueves 17 de junio, y que podrá visitarse hasta el 31 de julio.

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Conozca aquí los detalles de Desamadas

CAMBIO recogió el testimonio de cuatro de las víctimas que participan en este acto de reparación y reproduce los textos que ellos escribieron en las paredes de la sala.

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Diana Carolina Tobón Henao.

Diana Carolina Tobón Henao. Desplazada del municipio de Nariño, Antioquia.
Fui desplazada por el grupo 47, el 96 de este grupo de las Farc. También hago parte de esa cifra que engruesa el país la violencia sexual que nos tocó vivir a muchas personas en el conflicto armado acá en Colombia. Hoy quiero decirles a los colombianos, a la sociedad, al Estado, que acá nos encontramos las víctimas de violencia sexual, que somos muchas, y que hoy estamos exigiendo que se abra el macrocaso de violencia sexual. Sí, estamos diciendo: aquí estamos presentes las víctimas, exigiendo que se nos reconozcan nuestros derechos como víctimas. Entonces somos 35 víctimas de violencia sexual que nos encontramos en este espacio exigiendo este derecho y representando a las miles de víctimas de violencia sexual durante el conflicto armado que se encuentran alrededor de Colombia y que de una u otra forma no han querido hablar. Y no es que no hayan querido. Les da miedo hablar porque en este momento no se cuenta con las garantías para hablar, para decir soy víctima de violencia sexual. Entonces es también que sepan que la víctima de violencia sexual somos miles, entre ellas la comunidad LGTBi .Yo como mujer transgénero tuve que vivir esta mala experiencia. Nunca me la busqué, nunca la quise, pero lamentablemente a mis 40 años tengo que cargar con esa mala experiencia. Que a mis 40 años no se me reconozca como víctima del conflicto armado es fuerte y es duro. Por eso nos encontramos hoy exigiendo esos derechos y esas garantías como víctimas de violencia sexual y víctimas del Estado. Fragmentos representa paz, Fragmentos representa tranquilidad, Fragmentos es un espacio donde puedo ser yo, donde me siento tranquila. Fragmentos me abre estas puertas y yo plasmo ese poema en esa pared que quiero que muchas personas lean, que muchas personas digan que detrás de esas palabras hubo algo muy fuerte, una violencia muy fuerte, pero no manifestándolo o escribiéndolo en los términos en que me pasó sino hacer de ese duro momento hoy día algo bonito. Escribirlo de una forma bonita. Es difícil decirlo pero es la realidad.

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Su texto:
HOY CUENTO CON LA DICHA DE ESTAR VIVA, AUNQUE TENGA EL CORAZÓN EN MIL PEDAZOS, POR NO TENER CONMIGO A LAS PERSONAS QUE SOBREVIVIR NO LOGRARON, QUE LA GUERRA ME ARREBATARON, Y QUE HOY SON ÁNGELES QUE EN MI SER SE POSARON.

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Jennifer Torres.

Jennifer Torres, Tuluá, Valle del Cauca.
Mi presencia en ese espacio es para que no solo Colombia sino muchos otros países conozcan la historia de muchas mujeres que hemos sido víctimas de violencia sexual, de reclutamiento forzado, y para que conozcan este espacio donde hemos escrito a puño y letra un poco de nuestra historia, un poco de nuestro dolor, que nos ha permitido liberar un poco nuestras almas, nuestros corazones, de tanto sufrimiento, de tanto que hemos callado. Me parece también digno de resaltar que las víctimas en Colombia muchas veces callamos por temor. Y no por temor de que nos vayan a matar sino por temor a la sociedad, por el temor al que dirán, por el temor a que me juzguen. Pero hoy me paro en la brecha y digo: no más silencio. No nos vamos a callar, vamos a hablar. Vamos a decir que fuimos víctimas de abuso sexual y que no, no nos avergonzamos de ello porque no fuimos nosotras las que provocamos estas cosas. Simplemente fueron cosas que sucedieron, que nos ha dolido, que han desgarrado vidas, que han desgarrado familias completas. Pero lo vamos a superar y aspiro que en unos años sean historias que se puedan contar sin tanto dolor y con el corazón un poco más tranquilo.

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Su texto:
DESAMADA ME SENTÍ CUANDO ME DÍ CUENTA QUE DE MIS RAÍCES ME SEPARABAN LOS MARES, Y QUE SOLO SIENDO UNA NIÑA IGNORANTE FUI OBLIGADA A SUFRIR Y A SANGRAR SIN SABER QUÉ HACER. Y, COMO SI ME SIGUIERA UNA PANTERA HAMBRIENTA, CORRÍ Y CORRÍ, Y NADA FUE POSIBLE QUE ME LIBRARA DE AQUEL MONSTRUO ABUSADOR, EL CUAL ME ROBABA MI INOCENCIA NOCHE TRAS NOCHE. ME ACOSTUMBRÉ TANTO AL DOLOR QUE CADA NOCHE SENTÍA Y DESEABA QUE EL FIN LLEGARA, O QUE EL DOLOR EN MI VIDA SE TERMINARA. PARA SALVAR MI VIDA TUVE QUE ASESINAR AQUEL PERRO FIEL QUE SUFRIÓ LA GUERRA Y EL DOLOR CONMIGO. ESA DECISIÓN FUE COMO LANZARME AL RÍO MAGDALENA CON LAS MANOS ATADAS. DESAMADAS NOS SENTIMOS TODAS LAS VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL Y RECLUTAMIENTO EN COLOMBIA.

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Joel Toscano

Joel Toscano. Norte de Santander. Vive en Soacha, Cundinamarca.
La violencia sexual no solamente impactó y afectó a las mujeres. Efectivamente lo hizo mayoritariamente con ellas, pero también existe un registro y un subregistro de violencia sexual contra hombres durante el conflicto armado y que muy pocos hemos tomado esa decisión de hablar en público de lo que nos pasó. Yo fui víctima de violencia sexual durante el conflicto armado en el departamento de Norte de Santander siendo menor de edad. Fui víctima de grupos paramilitares y en un segundo momento de la guerrilla.

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Su texto:
TARDE OSCURA Y FRÍA, COMO CAMINOS ABANDONADOS QUE ATRAVIESAN FRONTERAS INIMAGINABLES. EN MEDIO DE DESIERTOS SOLITARIOS Y DEPRESIVOS, AUTOPISTAS QUE CONDUCEN AL MISMO DESTINO, REPLETOS DE CARROS VERDES, QUE RECHINAN BOCINAS, EN BUSCA DE SUS VERDUGOS. PREJUICIOS QUE ABORRECEN LO MÁS INTERNO DE MI SER, COMO MARCA DE GANADO QUE DE UN NUEVO LINAJE TE HACE SER.

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Beatriz Moreno.

Beatriz Moreno, Caquetá.
Acá en Fragmentos el testimonio que yo escribí fue de cuando yo de niña fui violada. Diez años tenía. Me dio muy duro esa violación porque no tenía esa confianza con mi padre y mi mamá para decirles que había sido violada. Mi papá siempre ha sido una persona de un carácter muy fuerte y mi mamá le tenía mucho miedo. Mi mamá ya falleció. Eso hace más duro contar ese relato. Ser uno violado y no tener a quien decirle. Ser a esa edad desamparado de todo el mundo. No tener esa confianza y decir, bueno, le voy a contar a Fulano de Tal que me pasó eso. En ese momento uno no confía en nadie. Mi hermano John Freddy fue reclutado, está desaparecido, y otras dos hermanas también están desaparecidas. Yo le conté porque yo la iba mucho con él. Él estaba muy pendiente de mí y entonces en ese momento en que él fue reclutado me pasó lo de la violación. Yo duré un mes llorando muchísimo. Yo le tenía mucha confianza a él. A los tres o cuatro días de haber sido violada se me apareció una persona de blanco y en ese momento yo pensé que era él. Me dijo que no llorara, que no me gustaba verme así, que yo estuviera llorando y se desapareció otra vez. Entonces me dio como esa fuerza de seguir adelante y ahí mi papá se vino a enterar. Cuando yo tenía apenas 22 o 23 años yo le comenté a él lo de la violación y a él le dio prácticamente igual, lo mismo. Porque mi papá siempre ha trabajado con las disidencias y él sigue trabajando con ellos. Toda la vida ha trabajado con ellos. Entonces yo digo que a él por eso le dio como lo mismo, porque él sigue pidiéndole vacunas a los campesinos y él no está de acuerdo que yo haga una cosa de estas, porque él está con su gente. Si hubiera sido otro padre que quiere a los hijos, no sé, habría hecho algo, buscarlos, pero nunca ha hecho nada por ellos y sigue haciendo daño y sigue reclutando y siempre sigue todo lo mismo. Y por el lado del Estado uno también se siente abandonado, siendo víctima también, porque por lo menos en el Caquetá hay muchos pueblos donde siguen reclutando y el Estado nunca está presente ni hay oportunidades para los jóvenes, que sigan estudiando. De verdad eso se siente totalmente abandonado y ellos nos abandonaron a nosotros.

Que digan bueno, han sido niños reclutados, han sido violados. Nunca ha pasado eso. Si se nombran es muy poco y de resto todo lo esconden y lo dejan. La idea que nosotros hicimos acá en Fragmentos es que el mundo sepa qué estamos viviendo las personas que hemos sido víctimas de violación y las personas que han sido víctimas de reclutamiento. Para que esto no se quede callado. Que todo quede en público. Muchos no tenemos oportunidades de trabajar. Nos ignoran. “Fueron reclutados, tienen familia en la guerrilla, para qué, son matones” y el Estado no nos dio oportunidades de estudiar, no tenemos oportunidades de nada. Ellos lo que hacen es aprovecharse de uno, sacar información. “Cuénteme”. Prometen cosas que no van a cumplir. No solamente a mí, a muchos más muchachos les hicieron lo mismo. ¿Y por qué se van otra vez para los grupos? Porque no hay oportunidades. Lo que el Estado les promete no lo cumple. Entonces por eso sigue la guerra. Es muy difícil que digan que va a haber paz por ese motivo. O sea, todo lo que prometen no lo van a cumplir. Eso es lo que tengo que decir.

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Su texto:
HOLA HERMANITO FREDDY. NO SÉ SI ESTÁS VIVO O MUERTO, SÉ QUE CUANDO TENÍA DIEZ AÑOS Y SENTÍ MUCHO DAÑO, FUI VIOLADA Y NADIE ME DEFENDIÓ. SENTÍ QUE QUERÍA MORIR, NADIE ME AYUDÓ. DURÉ UN MES CON UN DOLOR QUE NO ME DEJABA IR AL BAÑO. DE ESE DÍA SENTÍ CULPA. NO PODÍA DECIRLE A MI MAMÁ. MI PAPÁ ERA MUY AGRESIVO Y TEMÍA QUE, SI LE DECÍA ALGO A ELLA, ÉL PODÍA HACERLE DAÑO. PERO DE NADA SIRVIÓ PORQUE SIEMPRE LA LASTIMABA, SIEMPRE INTENTABA MATARLA. SOLA, CON DOLOR, CON CULPA, Y SIENDO UNA NIÑA, LLEGASTE TÚ, FREDDY, COMO UNA PRESENCIA ESPIRITUAL, VESTIDO DE BLANCO, ME DISTE TRANQUILIDAD, CALMA Y FUERZA. NO SÉ SI ESTÁS VIVO O MUERTO, PERO QUIERO CREER QUE A LOS DIEZ AÑOS TU PRESENCIA, QUE LLEGÓ CUANDO SENTÍA TANTO DOLOR, ME SALVÓ.

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