
En un mundo de selfis lo privado se ha vuelto público
‘Intimidades congeladas’, de Eva Illouz, analiza las relaciones en el mundo contemporáneo, en el que plantea la aparición del ‘Homo sentimentalis’, un arquetipo de individuo atravesado por el significado cultural de sus emociones, las verdaderas protagonistas de la esfera pública.
por Diana Castro Benetti
Intimidades congeladas es un libro pequeñito con tres ensayos y unos cuantos explosivos sociales. Eva Illouz, literata y socióloga nacida en Marruecos, propone en su texto darle una nueva puntada al análisis de las relaciones en el mundo contemporáneo; relaciones atravesadas por el potpurrí emocional, la frialdad de los intercambios económicos y las voces estridentes de unas identidades confusas y manipuladas. Plantea, como lo hicieron Marx, Weber, Giddens y Beauvoir antes que ella, que la miscelánea de rabias, culpas y fantasías colorean las acciones cotidianas. Una idea que nace con el capitalismo y que pocos le han dado importancia, como si la lógica y la racionalidad fueran certezas. La cordura de la vida pública y del óptimo de Pareto, tan defendidos por muchos, es hoy un mundo lejano, un pasado.
Lo público y los individuos que habitan y definen la esfera pública están permeados en exceso por las narrativas del escándalo, la traición, las pasiones desenfrenadas, el acoso y la provocación. ¿Qué es lo íntimo? El ideal moderno de intimidad es convertir la “emoción” en un asunto político y público.
Illouz va más allá e insiste en el nacimiento de un Homo sentimentalis: un arquetipo de individuo atravesado por el significado cultural de sus emociones, las verdaderas protagonistas de la esfera pública. “Buena parte de las disposiciones sociales son también disposiciones emocionales”, dice. Lo público y los individuos que habitan y definen la esfera pública están permeados en exceso por las narrativas del escándalo, la traición, las pasiones desenfrenadas, el acoso y la provocación. ¿Qué es lo íntimo? El ideal moderno de intimidad es convertir la “emoción” en un asunto político y público. Entonces, ¿es público lo privado? Sí, una línea mal dibujada en vía de extinción. Nadie quiere volver a los tiempos en que a las jóvenes se les instruía en el más violento recato del “no se habla de uno mismo” o “por favor, cruza las piernas”, pero no es sino darle un vistazo a la actual sociedad colombiana y comprender que las basurillas íntimas son hoy mandato para existir.
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