
'El Diario de Viña' rompe esquemas del conflicto armado en Colombia
Desde el pasado 16 de septiembre Señal Colombia emite El diario de Viña, de Edinson Gómez, una serie de ficción que cuenta la historia de niños que no pudieron conocer a sus papás porque estaban secuestrados.
Por Alexander Triana Yanquén
El Diario de Viña es una serie de ficción escrita y dirigida por Edison Gómez Amaya, un cineasta colombiano, director de Sinercia Producciones, profesore e investigador que en medio de su búsqueda de locaciones para hacer el rodaje de Frío en la Montaña (2021), film que cuenta con tres premios en el Festival de Cine por los Derechos Humanos, Mejor película del Festival de Cine de Bogotá, y Festival de Cine en las Montañas, encontró sobre el suelo unas hojas de papel con dibujos de un niño y empezó a tener en su mente diversas ideas que con el tiempo se convirtieron en un film que se puede ver en los canales regionales desde ya. En Señal Colombia se desde el pasado 16 de septiembre.
Este hombre de cabellos rojizos asegura que aquello fue una revelación y resultó como fruto de una ardua investigación sobre el conflicto armado en donde se encontró con diversas historias de niños que no tenían la posibilidad de conocer a sus papás porque estaban secuestrados. "Me parecía un tema muy tenaz desde el punto de vista psicológico de un niño, o una niña", dice.
Explica que hay casos de casos, y pone de ejemplo cuando los niños tienen a su papá en una cárcel, un lugar donde ellos pueden verlos y tocarlos, pero "saber que tengo papá (…) y me mandan un ‘puto’ video es lo mismo que saber que tengo y no tengo esa figura paternal. Que pasaban diez, doce años y no pasaba nada me parecía una locura, muy doloroso y sobretodo porque nosotros acá desde la ciudad no valoramos el tener al papá ni nada de la realidad del conflicto".
Como dato curioso, Edison asegura que, en algún momento, cuando ocurrió el accidente aéreo en el que cuatro niños se perdieron en las selvas del Guaviare, al que sobrevivieron 40 días extraviados, coincidió con la historia, y en su círculo cercano le dijeron: "hermano, usted es Nostradamus. Esa historia la hizo usted". No obstante, fuera de todo pronóstico, el director relata que fue una coincidencia tremenda y que le permitió ver otros panoramas”.
Sobre El diario de Viña: conflicto armado y unas hojitas en el suelo
Hacer cine en Colombia representa un gran reto y más cuando se habla de tomar el conflicto armado como base, este flagelo que durante más de cincuenta años de la mano de actores como las Farc, los paramilitares, las bandas criminales, el narcotráfico y las Fuerzas Militares nos han agobiado.
Esta producción cuenta con el apoyo del Min TIC, al ganarse la convocatoria Abre Cámara y desde el momento en que le notificaron que había sido seleccionado, comenzó una carrera titánica en la que debían buscar locaciones, hacer pruebas de cámaras, sonido, hacer casting, y escribir los episodios que darían vida a esos seis capítulos al mismo tiempo.
Según explica el director, emplearon 42 sets (entre locaciones naturales y artificiales), grabando así en San José del Guaviare y los llanos del Meta. Contaron con la participación de más de 50 personajes entre protagónicos, secundarios y figurantes en escena; y para completar, detrás de escena hubo un equipo técnico de más de 100 personajes.
Viña y Pablitolos interpretan Ana Sofía Amaya y Juan Esteban López. También está el soldado Urrutia, interpretado por Daniel Maldonado, quien en medio de una operación de desminado de minas se encuentra unas hojitas con el relato de Viña, y por el camino va recuperando estas notas hasta el punto que siente la necesidad de llevarlas donde la mamá de los niños para que ella sepa qué pasó con ellos.
Curiosamente, esa figura del soldado establece una necesidad desde la misma concepción del personaje, porque tradicionalmente se ha estigmatizado al soldado, al policía y la idea de Edison era mostrar ese lado humano. Asegura que "siempre se representa al militar o al policía como el malo, como el ‘hijueputa’, como el otro, el asocial. En este caso no es que sea una mansa paloma, pero algo le pasa, en algo se conmueve. Quizás porque él tiene una hija y no la disfruta tanto y al encontrarse esta historia algo se mueve dentro de él. Nunca lo va a decir, pero por dentro esta conflictuado".
Con lo cual nos permite reflexionar porque las fuerzas militares no son sólo armas, "y le hace sacar ese lado humano de no tratar a todo el mundo como un número más, alguien que va para un hueco y hasta luego", detalla.
Incluso se podría pensar que Urrutia trata de ponerse en el lugar del papá y en esa relación que él tiene con Viña y Pablito, pero que desconoce porque ha estado viviendo por años entre la selva lejos de su hija, creando indirectamente un vínculo con ellos dos.
Relata el director que durante los recesos de rodaje fueron pocas las veces que los protagonistas estuvieron compartiendo juntos. Sin embargo, se logró crear ese vínculo "porque el rodaje así lo contemplaba. Es algo súper complejo formar el vínculo, porque en el set escasamente compartieron en uno que otro almuerzo y no daban los tiempos para ello".
Normalmente las producciones tienen un rodaje detallado que se toma su tiempo y en el caso de estas convocatorias, como explica Edison, es más reducido: "Tuvimos apenas cinco meses para hacer lo que se verá en los seis episodios (risas), no sé… uno quisiera al menos un año, pero toca volar mucho y estuvimos trabajando muy duro. Eso fue una locura maravillosa", dice.
Todo fue una carrera maratónica que hoy le brinda una maravillosa oportunidad que al recordarla le hace sonreír con gusto: "Todo se debía trabajar muy paralelamente, mientras unos estaban en el cuento de buscar locaciones, otros estaban haciendo casting, yo estaba terminando de escribir los libretos y me tocó escribir cuatro capítulos en un mes. Eso es una vaina loca; pero afortunadamente lo tenía muy claro y se logró", revela.
Fueron en total 31 días de grabación y al verlo recordar ese momento en que dijo: "¡Acción!", se nota que su rostro brilla con total admiración y gratitud con todos los que intervinieron al frente y detrás de cámaras.
Recuerda que, en la primera parte, se ve un escenario onírico en donde Viña está con un traje especial, "y lo que la gente desconoce es que ese día de rodaje llovió todo el día y fue una locura. Porque nos ponía a pensar en posibilidades de sacrificar otras escenas".

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