
Carlos Iván Medina, el pianista detrás de Carlos Vives
Carlos Iván Medina.
Junto con Egidio Cuadrado, quien falleció el lunes pasado, Carlos Iván Medina ha sido un lugarteniente de lujo para Carlos Vives en estos últimos 30 años. No solo como pianista, sino también como compositor. Además, acaba de revivir Distrito Especial, la banda con la que arrancó su carrera a finales de los años 80, y creó Kenké, un colectivo orientado a la cumbia.
Por: Eduardo Arias
Carlos Iván Medina lleva la música en la sangre. Desde 1994 es el teclista de La Provincia, el grupo de Carlos Vives, y ha sido su mano izquierda (La derecha era Egidio Cuadrado) en los últimos 30 años, no sólo como músico sino también como autor o coautor de muchas de las canciones que Carlos Vives ha hecho famosas. Además, Carlos Iván Medina ha participado en otros proyectos musicales y acaba de lanzar dos canciones, Luciérnaga, con Distrito Especial y la cantante Ilona, y Mi agüita amarilla cumbia flow, con su agrupación Kenké y los Toreros Muertos.
Su interés por la música se despertó muy pronto. Su papá llevaba músicos vallenatos, de cuerdas, requinto tiple y bandola, llevaba música llanera. Una vez llevó a la casa a la Gran Sociedad del Estado, una banda de rock de comienzos de los años 70. En el Conservatorio de la Universidad Nacional tomó dos semestres de gramática musical cuando estaba en el colegio. Además, en 1974, cuando tenía 16 años, tocó con Cascabel, una banda de rock que integraban Mario García, que tocaba el bajo; Julio Bovea era el guitarrista y también estaba Carlos ‘Caliche’ Cardona, el vocalista y compositor de los Flippers, autor de la emblemática canción lPronto viviremos un mundo mucho mejor de los Flippers. El papá los conocía y ellos sabían que su hijo Carlos Iván tocaba piano, así que cuando necesitaron un teclista lo invitaron a tocar con ellos.
Estudió música en la Universidad de los Andes y allí fue integrante del coro. También tomó clases en el Instituto Boccota de Altos Estudios Musicales del maestro Guillermo Rendón y Arnaldo García Guinand fue su maestro particular de piano, mientras que Luis Torres Zuleta le dio clases de armonía y contrapunto. Una formación de músico clásico y académico que le ha permitido navegar por las aguas de la música popular.
Muy importante para él fue la influencia de Patricio Reig, un vecino. Él venía de Argentina, donde tenía unos primos melómanos. Cuando sacaba un disco Charly García, Luis Alberto Spinetta o cualquier otro músico los primos le enviaban el vinilo a Patricio unos 15 o 20 días después de haber sido lanzado y Carlos Iván conoció esa música de manera casi que inmediata. “Todo lo fuimos oyendo al tiempo, mucho antes de que aquí se popularizara el rock en español. Parte de su influencia está alimentada por Luis Alberto Spinetta y por Charly García. Pero fue de Cascabel de donde nació la idea del concepto de Distrito”, señala Medina, quien se refiere a Distrito Especial, un trío que conformó con Bernardo Velasco y Einar Escaff. “Bernardo y yo somos amigos desde los 7 años de edad. Éramos vecinos, juntos descubrimos la música. En un momento dado empezó a tocar guitarra. Yo empecé a tocar primero batería, luego el órgano, después el piano y me quedé en las teclas”.
Ambos querían formar una banda juntos y la premisa de la banda era hacer música bogotana para los bogotanos. "Empezamos a componer. Luego Patricio Reig nos presentó a Einar, un compañero suyo. Cuando lo conocimos hubo un clic inmediato. Quedamos conectados de por vida y Einar le agregó la localidad colombiana y costeña al grupo. Con lo primero que empezamos a trabajar fue con la cumbia. Desde ahí empezamos a fusionar la cumbia dentro de Distrito. Luego más adelante metimos la gaita, en una fase de distrito un poco desconocida, pero alcanzamos a grabar en el estudio Oscar Acevedo cuatro temas que existen pero siguen inéditos. Después del álbum empezamos a a grabar a trabajar con Gilbert Martínez que tocaba la gaita. Esa inclusión de la gaita fue cuando Carlos Vives estaba grabando clásicos de la provincia".
El 9 de abril de 1988 fue el punto de partida de Distrito Especial, cuando Ángel Beccassino organizó el trasteo de los restos de Jorge Eliécer Gaitán al Centro Gaitán. Ese día tocamos en ese evento e inauguramos a Distrito Especial.
“Distrito Especial tiene la importancia de que fue un poco la inspiración de Carlos Vives para para incluir instrumentos como guitarra eléctrica batería y teclados en su proyecto de vallenato”, señala Medina. “Lo que Vives llama el patrón bogotano y el rock de mi pueblo. Uno de los mejores ejemplos del rock de mi pueblo es el Bloque de Búsqueda, que es la misma banda de Carlos Vives de 'La tierra del olvido, sin la caja, la guacharaca, el acordeón ni Carlos Vives y con Iván Benavides cantando”.
La llegada de Carlos Iván Medina a La Provincia se debió a que Eduardo de Narváez, uno de sus productores junto con Bernardo Ossa, le ponía a Carlos Vives todo el tiempo las grabaciones que habían hecho donde Óscar Acevedo. Entonces a Carlos Vives le surgió la idea de meterla gaita. En el álbum Los clásicos de la provincia el gran saxofonista Antonio Arnedo grabó la gaita. Después de esa grabación Arnedo se fue de gira y entró Maite Montero.
Carlos Iván Medina y Vives ya se habían conocido en 1989 durante las sesiones de grabación de la telenovela LP Loca pasión. A Vives le gustaba mucho Distrito Especial. Medina musicalizaba la telenovela y Vives iba a los estudios y le llevaba discos. “Él tenía muchos discos de rock argentino, de rock español y me los prestaba para musicalizar la novela. Ahí hablamos mucho de la música”. De ahí en adelante Carlos Iván Medina frecuentaba mucho la oficina de Vives, en la casa donde hoy funciona el restaurante y teatro Gaira. Incluso participó en grabaciones del programa La Tele, que presentaba Vives, en los que tocó la batería. En 1994 Carlos tuvo un desencuentro con Andrés Navia, que era su tecladista, y entonces un día le dijo que si quería tocar con La Provincia. “Vamos a tocar en Nueva York. ¿Qué opina?”, le dijo. A los 15 días tenía Medina visa y así empezó a tocar con Carlos Vives. Una relación que ya cumplió 30 años de existencia.
Medina entró a La Provincia en el comienzo de la etapa en que Carlos Vives hizo el ejercicio de empezar a componer canciones de verdad. “En ‘La tierra del olvido’ colaboró en canciones y se metió en las letras. En ‘Tengo fe’ se metió más con la música y con las letras y ahí empezó a aprender a componer”.
En ese disco, además, Medina comenzó a trabajar en forma con Egidio Cuadrado, el acordeonero que falleció hace unos pocos días. Así lo recuerda: “Cuando yo entré a La Provincia, Cuadrado era el personaje más impactante, el que tenía más alegría, era un personaje fuera de serie, siempre echando cuentos, mamando gallo. Era una cajita de música”. Llegó a conocerlo bien cuando trabajaron juntos en la composición de las canciones de Tengo fe. Fue el primer álbum de Vives en el que todos los temas eran originales ya sea de Vives, de Medina o de Cuadrado. “Ese álbum lo empezamos a trabajar Egidio Cuadrado, Carlos Vives y yo cuando Carlos Vives vivía en Quebrada La Vieja, todos los días de nueve de la mañana a cinco o seis de la tarde. Fueron dos meses trabajando todos los días. Ahí hicimos el curso de pensar juntos las canciones, de debatir y ahí conocí a mi compadre, su sensibilidad especial, su talento magnífico y obviamente su alegría perenne. Él era el mago de la banda. Él fue la inspiración de toda esa parte vallenata. Los tres éramos como la síntesis de la banda. El lado rockero venía de mí, el lado vallenatero de Egidio y Carlos Vives, el genio detrás de la lámpara, estaba aprendiendo a escribir canciones, a ser lo mejor de sí mismo transformado en canciones”. Carlos Vives escribía las letras y decía: “No, esto no me gusta”, recuerda Medina. Llenaba tres papeleras diarias de letras. Ahí pulió su manera de escribir.
Para Medina ese fue el mejor momento en el que la creación era un trabajo colectivo. Luego La Provincia pasó a una etapa en la que se dejó de grabar en bloque y los productores grababan a cada músico por separado y a intervenir. “A veces con mucha inteligencia y con muy buen criterio, pero otras veces uno decía, por qué me quitó este tipo esta partecita que yo quería hacer”.
Medina también reflexiona acerca de los cambios que ha habido en las canciones de La Provincia: “A partir de 2010 y el reguetón empezó a marcar la tendencia y Vives empezó a trabajar con Sebastián Yatra y hacer música un poco más contemporánea. De todas maneras nosotros seguimos más ensañados en lo que Calos llama el rock de mi pueblo. El productor se metió en medio de la banda y rompió un poco la magia colectiva que había, cambió un poco las reglas del juego, pero también hizo evolucionar a Carlos y evolucionar su música, a buscar alternativas más contemporáneas para los nuevos oídos de las juventudes actuales”. Medina señala que en los conciertos de Carlos Vives se ve gente de 50, de 60 años pero también se ven muchos adolescentes y gente joven, personas que no habían nacido cuando se lanzó el álbum Los clásicos de la Provincia. “Sus papás han compartido la música”.
En su opinión, una de las razones de la vigencia de los trabajos de Carlos Vives es que son canciones muy buenas. “Uno oye discos de algunos otros y hay dos canciones buenas, y nueve o diez como regularsongas. En cambio uno oye un disco de Carlos Vives y sabe que todas y cada una de las canciones fueron estudiadas, hechas a conciencia, con amor, con entusiasmo con búsqueda de focos nuevos de inspiración. Un disco de Carlos Vives entero uno se lo sopla y es agradable”, señala.
Ha tocado piano toda la vida y lo ha hecho en teclados acústicos y electrónicos. Considera que la sensación corporal del piano acústico es más poderosa porque te vibran las manos, te vibra todo el cuerpo, porque el instrumento está vibrando pegado a ti. Esa vibración tan profunda no se experimenta con un piano eléctrico. Pero el piano eléctrico tiene la ventaja de que siempre está afinado, es más barato y es portátil. Yo he usado muchos pianos electrónicos Casio, que se asoció con la compañía Bechstein que fabrica pianos acústicos , entonces tienen un sistema de teclas que son totalmente perfectas: el peso de la tecla y la sensación de la tecla es como sentarse frente a un piano acústico. Y el sonido es muy bueno. El único problema es que se vaya a la luz”.
Además de Distrito Especial y sus 30 años con La Provincia, en la hoja de vida de Medina ha habido y hay otros proyectos que desarrolló o desarrolla en paralelo. Uno de ellos fue Rioson, una banda de salsa que dio mucho de qué hablar a finales de loas años 90. “Ríoson desafortunadamente ya está un poco en la tierra del olvido”, dice. “Logramos grabar un disco que nos demoramos como 20 años grabándolo y nunca salió. Todos éramos miembros de otras bandas y nos reuníamos a hacer salsa. Luego el cantante se sintió de mejor familia que nosotros, hizo rancho aparte y armó otra banda por otro lado. Rompió un poco a Rrioson y él no hizo nada con esa banda, no sirvió para un carajo. Entonces en Rioson empezó a cantar Pantera y nos fue bien pero la banda ya prácticamente estaba desmembrada”.

Los proyectos que sí están andando ahora son Distrito Especial y Kenké. “Después de muchísimos años Bernardo regresó del Liverpool y revivimos Distrito”. Hace menos de un mes, junto con la cantante Ilona, lanzaron Luciérnaga, una canción del nuevo álbum que están haciendo en colaboración con otros grupos. En estos momentos trabajan otro tema con la banda Ciegos Sordomudos. “Pablo Bernal (baterista de La Provincia) toca en Ciegos Sordomudos, así que ambas bandas somos hijas de La Provincia. O La Provincia es hija de esos dos grupos”.
El otro proyecto es Kenke. “Es un colectivo que se armó justo después de la pandemia con Diego Botero, un baterista que hace mucho tiempo tocaba en un grupo que se llama Don Peyote. Luego se adhirió Martín Velilla como productor, Einar y Bernardo, o sea que todo Distrito está en Kenke, y también el Chato Rivas, el bajista de La Derecha”.
El pasado 26 de septiembre lanzaron Mi agüita amarilla cumbia flow con Pablo Carbonell, el cantante de los Toreros Muertos. “Salió una versión cumbiera de 'Mi agüita amarilla'. Los Toreros Muertos vinieron a Colombia. Al otro día fuimos a Gaira y grabamos con ellos la base musical y la voz guía. Después le mandamos a Pablo Carbonell la pista y él grabó su voz en España”. Con esta banda ya han publicado tres temas propios y también quieren revivir canciones emblemáticas en colaboración con otros grupos.
El nuevo Distrito Especial busca realizar canciones livianas y masticables para el público. "Casi siempre pasaba que las canciones que nosotros hacíamos les gustaban a los músicos pero a la gente no tanto. Y nos tiene preocupados el fenómeno del reguetón. Esperamos que eso cambie de frecuencia porque de alguna manera reduce la música a su más mínima expresión”.
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