
Gozar Leyendo con CAMBIO: Joseph Roth, Víctor Gaviria y el recomendado de la quincena
En esta entrega un asesino cuenta sus andanzas en un café de París y un registro del nuevo libro que reúne la poesía reunida de Víctor Gaviria.
Joseph Roth, Confesión de un asesino
Joseph Roth (1894-1939) fue un narrador austríaco de origen judío, tan bueno que parece del siglo XIX. En Confesión de un asesino apela con tino al procedimiento de un primer narrador en primera persona, que asiste al largo monólogo del asesino que confiesa sus asesinatos a un grupo que se reúne en un café parisino. El tema es también repetido, que un asesino confiese su delito con cierto orgullo y sin pizca de culpa; por ejemplo, alguien que usa mi nombre publicó una novela, Memorias de un hombre feliz, donde el protagonista es feliz porque se deshace de la prójima que le impedía su felicidad, y ése es el ejemplo que tengo más a mano de un uso repetido que tiene en Confesión de un asesino una de sus muestras más acabadas, legibles y eficaces. La traducción se debe a Carlos Fortea.
El escenario es un restaurante sito en París, el Tari-Bari, donde “de la pared colgaba un reloj de metal. A veces estaba parado, a veces iba mal; no parecía indicar el tiempo, sino querer burlarse de él. Nadie lo miraba. La mayoría de los clientes de aquel restaurante eran emigrantes rusos. E incluso aquellos que en su patria podían haber tenido sentido de la puntualidad y la exactitud, o la habían perdido en el extranjero o se avergonzaban de demostrarlo. Era como si los emigrantes se manifestaran conscientemente en contra de la mentalidad calculadora, que todo lo calculaba y todo lo tenía tan calculado, del occidente europeo, como si se esforzaran no sólo en seguir siendo auténticos rusos, sino en jugar a ser ‘auténticos rusos’, en responder a las ideas que el occidente europeo se ha hecho de los rusos. Así que el reloj que iba mal o que se detenía en el restaurante Tari-Bari era más que un adorno casual: era simbólico. Las leyes del tiempo parecían haber sido abolidas”.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios










