
El restaurador de libros antiguos que cazó un dragón
Desde hace 25 años, Jhon Jairo Martínez se dedica a la noble tarea de restaurar libros antiguos. Por sus manos han pasado desde biblias del siglo XV hasta primeras ediciones de Alexander von Humboldt y García Márquez. En su taller de La Candelaria, Martínez cuenta por qué es un apasionado de su oficio.
Por: German Izquierdo
España. 1635. Un sacerdote dominico llamado Cristóbal de Torres zarpa de España rumbo a Santa Fe, capital del Nuevo Reino de Granada, donde ocupará el cargo de arzobispo de la ciudad. Lo acompañan su hermana, sus dos sobrinos y una comitiva de religiosos. Juntos cruzarán el océano Atlántico rumbo a Cartagena de Indias. Entre su equipaje, en pesados baúles, viaja un libro escrito en latín titulado Oratio de laudibus astrologiae, un tratado de astrología, geometría, astronomía y otras ciencias.
El grueso volumen llegará a Cartagena después de una travesía de dos meses. Desde allí, navegará sobre el río Magdalena en un viaje casi tan largo como el primero. Sus hojas de lino y algodón, impresas en Venecia en 1508, sentirán por primera vez la humedad de la selva, y su lomo forrado en cuero, el calor sin tregua del trópico. Y sacudiéndose a lomo de mula, el libro subirá por el empedrado camino de Honda para llegar por fin a descansar en la fría Santa Fe, en la cordillera oriental.
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