
La historia sorprendente de Guillermo ‘el Mago’ Dávila y el periódico más pequeño del mundo
Retrato del verdadero ‘prestidigitador de maravillas’ que Gabriel García Márquez solía mencionar cuando invocaba sus inicios en la prensa caribeña y que también fue un reconocido linotipista. Una nostálgica historia sacada del increíble mundo de realismo mágico que el escritor de Aracataca vivió en Cartagena junto con uno de sus amigos de juventud literaria.
Por: Erick C. Duncan
Cuando Gabriel García Márquez era apenas un joven redactor de noticias, un cronista de la cotidiano y de lo absurdo, conoció a un linotipista contemporáneo en edad que, además, era prestidigitador. Su nombre era Guillermo y le decían ‘el Mago’ Dávila porque buscaba los espacios muertos en la redacción para impresionar al personal del periódico con algún truco repentino. La experiencia me decía que encontrar a este tipo de personajes extraviados en la historia (y en los relatos garciamarquianos en este caso) en medio de la densidad de la ciudad no sería fácil. Llegar a él no resultaba sencillo, y buscarlo en las estribaciones de sus 89 años, menos.
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Puesto en la tarea, empecé la pesquisa.
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