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Cultura

Ricardo Villegas, el alquimista del arte

Jardín de Tajara, Arte y Naturaleza.

Hijo de artistas, Villegas ha desarrollado dos carreras en paralelo: la de escultor y la de experto en bonsái. Una vida dedicada a los arboles y a los metales.

Por Maria Elvira Talero G.

A Ricardo Villegas Tafur el destino lo llevó a ser una especie de alquimista con la capacidad de devolverles la vida a los árboles a través del bonsái y, por otro lado, de transformar el metal en grandes obras de arte. El desarrollo de sus talentos como escultor y como restaurador de árboles ha ido de la mano.

Desde muy temprana edad Villegas incursionó en el arte, casi por ósmosis, pues es hijo de la escultora Alicia Tafur y el artista plástico Armando Villegas; de ahí que el uso del soplete y el trabajo con metales fuera parte de su vida desde su niñez. En esa misma etapa se despertó su gran interés por los árboles y sobre todo por su recuperación mediante la técnica del bonsái que aprendió intuitivamente, en un principio, en la finca en donde vivió con su madre, en las afueras de Caracas, cuando ella fue nombrada agregada cultural de Colombia en Venezuela. De ese tiempo recuerda: “Era un lugar extraordinario, rodeado de árboles, completamente selvático. Tenía unas quebradas bellísimas pero lo primero que me impactó al llegar a esa casa colonial, es que el señor Carlos Jiménez, que era ya muy mayor, tenía encima de mesones, unas plantas que parecían árboles gigantes en unos recipientes pequeños y eso fue amor a primera vista. El señor entonces me dijo: dedícate a recoger, plantar y cuidar la naturaleza”.

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