
Los vestigios del primer acueducto de Medellín: el tesoro arqueológico hallado en el Claustro de San Ignacio
Claustro de San Ignacio visto arriba en la actualidad. Créditos: cortesía Comfama.
CAMBIO visitó el centro de Medellín para recorrer, con asombro, el Claustro de San Ignacio: 12.000 metros cuadrados de historia que además de presentarle al público los vestigios mejor conservados del primer acueducto de la ciudad, se ha convertido en un centro cultural que recibe a millones de visitantes y donde se han formado más de 86.000 personas.
El director de Comfama, David Escobar Arango, dice que la intervención y repotenciamiento del Claustro San Ignacio, uno de los órganos vitales del primer complejo arquitectónico construido en Medellín, tuvo un espíritu borgiano.
Se propusieron que entrar al edificio fuera sinónimo de salir a un oasis que contenga y propicie lo esencial del ser humano: arte, diseño, arquitectura, historia, gastronomía, música, literatura, teatro, cine, ajedrez. Un centro cultural en su acepción más democrática y elevada que logra ser una extensión del espacio público y un paréntesis de reflexión, encuentro y creatividad para todas las edades en el corazón del convulso y estigmatizado centro de Medellín. Entrar para salir.

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