
“Durante todos los años de trabajo en el Darién nunca vi al Estado”: Federico Ríos, ganador del World Press Photo, habla con CAMBIO
El fotógrafo recorrió la inclemente selva del Tapón del Darién. Su trabajo fue galardonado con el premio World Press Photo a proyectos de largo aliento: el ‘Premio Nobel’ de la fotografía. ¿Cómo fue registrar los 100 kilómetros de esa selva que desde hace años hospeda lo atroz?
Un sicario de la comuna 13 que huele cocaína en un billete de 20.000 pesos. Un pandillero salvadoreño, tatuado hasta en la cara, que mira fijo y con ojos anfibios desprovistos de todo arrepentimiento. Un guerrillero de las Farc montado sobre un caballo que, hundido hasta el cuello, nada en un río del color de las esmeraldas. El cuerpo yerto y la mirada ida de un soldado que acaba de perder la pierna izquierda por una mina antipersona. Un okupa canoso que fuma un cigarrillo con la parsimonia del buda en un edificio histórico de São Paulo. Un dúo de surfistas chocoanos que celebran por haber aprendido a surcar las olas de Nuquí. El rostro acongojado de Nicolás Maduro el día del entierro de Hugo Chávez. Una adolescente con bozo incipiente y rasgos indígenas que lleva a cuestas un fusil con el peso de la guerra interna más longeva de la humanidad. Una mujer negra que es más bien un espíritu que busca oro en una mina ilegal a campo abierto. Un niño raquítico que intenta un gol de chilena. Una fila de hombres, todos con sombrero, que cargan una anaconda mitológica en los llanos colombianos. Una niña –Mile–, con barro seco de los pies a la cabeza, que mira con asombro hacia su padre exhausto en el corazón de la selva del Darién…
Detenerse en el archivo fotográfico de Federico Ríos es darle al cuerpo una descarga de dolor y realidad. Su ejercicio desde que hace una década y media, cuando decidió dedicarse a la fotografía, ha sido recorrer lo atroz en América Latina. Para clasificar su archivo se requieren las etiquetas del desplazamiento forzado, el sicariato, la migración, los coyotes, los traficantes, las guerrillas, las piernas amputadas, la deforestación, la minería ilegal, los sin casa, el no-Estado: el horror.
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