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Cultura

Exaltación de la creación colectiva como patrimonio cultural de Bogotá

'A título personal'. Montaje del teatro La Candelaria.

Con obras gratuitas y descuentos en 17 salas de teatro de Bogotá, el jueves 27 de marzo se celebró el Día Mundial del Teatro. Se realizaron conversatorios sobre la creación colectiva, método que permitió constituir un verdadero teatro colombiano, que fue incluido en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de Bogotá, con un Plan Especial de Salvaguardia, para preservar su legado y transmitirlo a las nuevas generaciones.

Por: Diego León Giraldo

Impulsados por las utopías socialistas que se tomaban el mundo, con la esperanza a flor de piel por la joven revolución cubana que se había instalado en la isla, e inspirados por aquellas ideas libertarias de paz y amor que flotaban entre los jóvenes de cabellos largos y margaritas en el pelo -que se atrincheraban en comunas donde todo era de todos y para todos-, con los aires de ese mayo francés del 68 a partir de experiencias como los trabajos de la francesa Ariane Mnouchkine con su Teatro del Sol o el Living Theatre de Nueva York y el fervor de los movimientos sindicales colombianos y de izquierda, Santiago García, en Bogotá, y Enrique Buenaventura, en Cali, hallaron sus puntos de encuentro.

Fue en1968, después de un seminario de sus dos agrupaciones teatrales, La Candelaria y el Teatro Experimental de Cali (TEC), cuando le pusieron nombre a eso que cada uno por su lado andaba investigando en la composición de las obras: un sistema horizontal con el que no solo siguieron preocupados por hacer montajes con temáticas que hablaran de la sociedad y la política colombianas y latinoamericanas sino que, además, permitía que las piezas partieran de la colaboración de todos los actores, que iban improvisando y armando, como una colcha de retazos, historias que mostraban diversidad de pensamientos.

“Creación colectiva” le llamaron a ese sistema innovador, que comenzaba sin un texto previo y se iba escribiendo en escena sin desconocer al director, pues este tenía la última palabra para anudar los diversos bordados del tejido y darle unidad a la producción. “Obras como ‘El paso’, de La Candelaria, se hicieron en escena por completo y después se escribió el libreto”, cuenta el escritor, director y dramaturgo Sandro Romero Rey.

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