
La crítica: un diálogo sobre la vida actual: ¿de qué color son los ojos de Alice Munro?
Manrike y Xhueka
¿Habría que dejar de leer un libro porque su autor cooperó con un gobierno fascista o recibió un premio de manos de un dictador o fue un declarado pederasta? ¿Hasta qué punto no se debe (o se debe) separar al autor de su obra?
Por: Manrike y Xuehka
Dedicado a J. Z.
La pregunta original la hizo el más riguroso biógrafo de Franz Kafka, Reiner Stach, mientras se documentaba para tratar de saberlo todo sobre el autor checo. Entre los testimonios recogidos, Stach descubrió que no había consenso en las respuestas sobre el color de los ojos del escritor: unos creían que eran azules; otros, que marrones.
Si no conocemos bien a las personas cercanas, menos a las lejanas, llámense Gustavo, Fernanda o Claudia, ni tampoco sabemos mucho de los lugares que visitamos, sean Quibdó o el Catatumbo, Berlín o Nueva York, porque ya no los miramos a los ojos, ni tampoco con los ojos, y, además, porque nuestros sentidos y nuestra capacidad mental para comprender son limitados. “Cézanne atestigua con modesto enfado la incapacidad de sus ojos para penetrar la profundidad del paisaje que tiene delante”, nos recuerda George Steiner.
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