
Carolina Sanín y su novela ‘La Mayor’: epopeya de la niña a quién la selva protegió
Carolina Sanín.
Adentrarse en la manigua es descubrir un milagro, el de la heroína que se convirtió en salvavidas de su familia en el corazón del Amazonas. ‘La Mayor’, la nueva novela en verso de Carolina Sanín, nos invita a recorrer la selva en un relato de valentía, fe y resiliencia, que será presentada este viernes 2 de mayo, a las siete de la noche en el Gran Salón B de Corferias.
Por: Elena Chafyrtth
Aquí, la selva habla, se mueve; recoge los olores del yagé, vibra con el ruido de los helicópteros y resuena con los ecos de los hombres que pronuncian nombres, dos fuerzas ideológicas aparentemente opuestas pero que, en este contexto, se unen por una única causa: salvar y resignificar la vida. En ese escenario, la selva se convierte en La Mayor, que protegió, cuidó y cumplió con su misión.
En su libro de poemas La Mayor, publicado por la editorial independiente Laguna Libros, Carolina Sanín no se limita a describir la selva con versos; sus palabras son ante todo susurros alegóricos, oraciones esperanzadoras que son un llamamiento a mantener la fe y revelan cómo el peligro y la incertidumbre pueden dar paso al milagro de la vida. El libro se inicia con un poema que describe lo que quizá sintieron los niños perdidos en la espesura: “Los ojos de agua, vivientes, petrifican. / Si son de aire, calcinan / —de ánima— / en un altar incesante. / Vamos a acercarnos / a esta parte, / a esta / sin mirarnos a la cara…”. Más adelante, Sanín escribe: “Vamos a los ajenos cuerpos / graves, grandes, / como el sol se oculta: / mirando con luz pendiente” (…). El resplandor de la noche, desde la lectura, hace al lector un testigo de la fuerza que antecede a la oscuridad: una resistencia, una intuición, la memoria corporal que guía en medio de la penumbra.
Sanín comenzó a trabajar en este libro durante el mismo rescate, con la emoción fresca del milagro que aún perduraba. A partir de las crónicas de Daniel Coronell y José Alejandro Castaño, y documentales, dio forma a los primeros versos, buscando capturar la esencia de un suceso que fue mucho más que un rescate: un acto de supervivencia en su estado más puro.
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